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Otras experiencias en desarme y verificación

Una mirada a anteriores procesos de desmovilización en los que la verificación internacional fue fundamental durante el desarme.

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En medio del acuerdo sellado este martes entre gobierno y Farc para permitir la dejación de las armas por parte de la guerrilla y establecer las bases de la verificación, El Espectador hace un breve recuento del papel que han jugado las misiones internacionales en cinco de los procesos de desarme y desmovilización más relevantes de los últimos 30 años.

M-19

Para el desarrollo del proceso de negociaciones se exigió el cese del fuego unilateral. Se definieron cinco fases en ese camino: distensión, localización, diálogo, desmovilización e incorporación a la vida civil.

El 2 de marzo de 1990, en Santo Domingo, Cauca, se realizó el acto de desmovilización y desarme de cerca de 900 hombres del M-19, quienes entregaron sus armas a una comisión técnica de verificación integrada por el Teniente General (r) Ermei Kanninen, de Finlandia; el secretario general de la Internacional Socialista, Luis Ayala; el experto en asuntos militares del partido social-demócrata de Suiza, Heinrich Buchbinder y el General (r) Ernesto Uzcátegui, de Venezuela. Las armas fueron fundidas.

El papel de la comisión se limitó al monitoreo de la desmovilización y desarme.

EPL

Con la firma de un acuerdo final, el 26 de febrero de 1991, se dio la desmovilización de 2000 hombres del Ejército Popular de Liberación.

Las partes acordaron que el grupo guerrillero entregaría un completo inventario del armamento a una comisión de veeduría internacional que sería la encargada de comparar dichas cifras con las que tenía el gobierno.

La entrega de armas se dio el 1 de marzo de 1991 durante un acto simbólico.

Los miembros del Estado Mayor del EPL entregaron el arsenal a miembros del Partido Socialista Español y la Internacional Socialista, como parte de las

veedurías nacionales e internacionales que verificarían el proceso.

El monitoreo y verificación de los terceros internacionales se dio sobre el proceso de dejación de las armas, el almacenamiento de estas, su destrucción y el cumplimiento de los compromisos adquiridos por las partes.

Movimiento Armado Quintín Lame

Su desmovilización se realizó el 27 de mayo de 1991 en el Campamento de Pueblo Nuevo ubicado en Caldono, Cauca, con la firma de un acuerdo con el gobierno.

La dejación de las armas se llevó a cabo el 31 de mayo de 1991. Actuaron como veedores internacionales Donald Rojas y Rodrigo Contreras. Se determinó que la verificación estaría a cargo de representantes del Consejo Mundial de los Pueblo Indios y de la Confederación de Iglesias Evangélicas.

El material fue detonado y las armas, recibidas por el Consejo Mundial de Pueblos Indios, fundidas.

Corriente de Renovación Socialista

El acuerdo de paz entre los integrantes de la Corriente de Renovación Socialista, CRS, y el gobierno del entonces presidente Cesar Gaviria, se dio el 9 de abril de 1994.

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Las armas fueron entregadas ese día en la plaza de Flor del Monte del municipio de Ovejas (Sucre). 650 combatientes se desmovilizaron.

Las armas fueron fundidas, la munición destruida y el material explosivo detonado bajo la supervisión de la veeduría internacional.

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Autodefensas Unidas de Colombia

La desmovilización de las Auc se dio en el marco de las negociaciones iniciadas formalmente el 15 de julio de 2003 con la firma del Acuerdo de Santa Fe de Ralito entre paramilitares y el gobierno de Álvaro Uribe.

Los integrantes de las autodefensas fueron concentrados en las denominadas Zonas de Ubicación Temporal (ZUT), que se establecieron para cada uno de los bloques y frentes en proceso de desmovilización y teniendo en cuenta la región en la que dichas estructuras habían hecho presencia histórica.

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En esta etapa se realizó el registro y clasificación de las características de cada arma para verificar su procedencia y realizar la posterior entrega. Los actos oficiales de desarme se realizaron en presencia del alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, y los procesos contaron con la participación de las Fuerzas Militares, el DAS, la Policía y la Fiscalía General. El resultado fue la entrega de 18.051 armas, 13.117 granadas y 2’716.401 municiones. Finalmente, en 2007, el armamento se fundió durante un acto simbólico en la Siderúrgica Nacional de Sogamoso, en Boyacá.

En ambos procesos, el de concentración y el de desarme, el apoyo de la verificación internacional, a cargo de la Organización de Estados Americanos (OEA), jugó un papel determinante.

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