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Paños de agua tibia

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Con la aprobación por parte de Congreso norteamericano de un nuevo límite al cupo de endeudamiento, el Presidente Obama gana tiempo para su moribunda economía.

Es una nueva dosis de suero, pero lo que necesita el enfermo es una gran dosis de sangre nueva y ésta  en términos económicos no es otra cosa que más empleo, que se mantiene débil, a pesar de tanto suero monetario. Los mercados apenas reaccionaron a la demorada aprobación, que significó desgaste y presión sicológica, sin embargo, las perspectivas de crecimiento económico generaron una nueva debacle en las plazas bursátiles que cerraron la semana en niveles cercanos a los de su apertura este año, en EEUU. Pero al igual que la solución cortoplacista dada a Grecia, lo logrado es apenas la cuota inicial de sacrificios mayores, tales como políticas de fuerte austeridad que necesariamente encontrarán resistencia social, colocando un obstáculo al débil crecimiento de esa economía.


En Colombia el dato de inflación total se mantiene alineado con la meta del Banco de la República, pero el dato de inflación básica, descontando alimentos, y de inflación núcleo que descuenta el veinte por ciento de bienes más volátiles, han empezado a evidenciar resistencia y sensibilidad al alza, como consecuencia de un exacerbado crédito bancario que empieza a despertar preocupación en la autoridad monetaria.


No hay que fiarse de la coyuntural euforia que embarga a los analistas oficiales sobre nuestra economía, pues el proceso de enfermedad holandesa se sigue profundizando y la petrolización de nuestro mercado de valores y de la economía en general, puede dejarnos muy vulnerables a los inevitables embates que vengan de Europa o de Estados Unidos, que apenas han logrado pañitos de agua tibia para su grave crisis fiscal, elevado desempleo y casi nulo crecimiento económico.


Por su parte, el proceso de emisión de ECOPETROL ha despertado entusiasmo de inversionistas en masa que, por lo sucedido en la primera emisión, creen que volverán a triplicar su apuesta, pero que, dada las necesidades de financiación de la empresa por cuenta de su ambicioso plan de inversiones,  lo riesgosa que es por naturaleza la actividad petrolera y el precio de emisión que no es tan llamativo como en la primera oportunidad, es probable que tengan que ser más pacientes y deban pensarlo mejor. Lo favorable es que el monto a emitir es relativamente pequeño para el volumen de demanda que lo pujará, pero un ejemplo internacional como el de PETROBRAS deberá servir para enfriar las expectativas.

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