
A pasar la frontera
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En un predio colindante entre El Difícil y La Gloria (Magdalena), un lugar en el que la temperatura supera los 43 grados centígrados a la sombra, camino de Cuatro Vientos, que otrora fuera paso del contrabando, se encuentra el ANH Plato 1, el pozo estratigráfico más profundo del país y tal vez de toda Latinoamérica.
Hasta este lugar de la vereda Nueva Granada llegó un contingente de camiones que pasó de El Difícil a La Gloria en un santiamén, dejando una nube polvo a lo largo de cinco kilómetros, que enmudeció a los vecinos de don Rafael*, propietario del predio que acogió a expertos en perforación de la firma THX Energy, encargado del proceso.
No precisamente por cosas del azar, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), entidad rectora de la industria del petróleo en Colombia, decidió que en ese punto se realizaría la perforación más profunda en la historia petrolera del país, y no con carácter hidrocarburífero, sino para conocer geológicamente la cuenca más profunda e identificar su composición a lo largo de 21 mil pies (unos 7.000 metros), en las entrañas de la tierra.
Por este ejercicio, que no tiene como objetivo buscar petróleo, sino obtener la mayor cantidad de información científica calificada (estatigráfica) al sobrepasar lo que es considerado por la industria como la frontera o límite petrolero, el Gobierno pagará $136 mil millones, de los cuales 3.000 millones son para inversión social.
¿Por qué pagar tanto dinero por hacer un agujero que después será tapado, como pasó con el campo de Rubiales en Puerto Gaitán (Meta)?.
Germán Orozco, de la ANH, quien visitó el campo, respondió de manera coloquial a esta pregunta irreverente de alguien que no está en la industria del petróleo.
“En los 12 años que lleva de creada la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) se han perforado seis pozos y la razón no es otra que identificar información científica de esta cuenca que nunca ha tenido una perforación y que se convierta en un referente para la industria y para las empresas que quieran hacer algún tipo de exploración.
“Hay que darles indicios de que aquí o en otro pozo existe un sistema hidrocarburífero, que tenemos arenas, roca de sello, roca generadora, y con base en esta información los inversionistas irán más a la fija y se les reducirán los riesgos en su capital de inversión”, indicó.
En ningún otro pozo se ha alcanzado esta profundidad anteriormente, en modelos exploratorios se consideraba que no existía el tipo de roca que hemos encontrado aquí abajo. “Será una información valiosa que la Agencia pondrá a disposición del público”, aseveró Orozco.
Esta iniciativa se da en medio de una crisis petrolera por la caída de los precios del hidrocarburo a la mitad de lo que estaban en agosto del año pasado (110 dólares). Sin embargo, los recortes que se anuncian en las juntas directivas, que se comentan en los clubes y en los campos petroleros, no tocarán este proyecto, que inicialmente estaba previsto para 21 mil pies, pero que ahora irá hasta los 23 mil pies.
Fueron necesarios tres meses para levantar la torre en la que se soporta el taladro de 3.000 caballos de fuerza que desde el 23 de mayo de 2014 inició la perforación del pozo y que irá un par de meses más, cuando alcancen no solo los 23 mil pies de profundidad, sino que se conozcan las rocas que componen esta cuenca.
Este ejercicio, en el que la mesa de trabajo del taladro nunca está desocupada, pues hay operarios de Nabors las 24 horas del día se utiliza un aceite mineral como lodo lubricante para facilitar la perforación del taladro y evitar que las paredes del agujero se derrumben, y lograr su punto más bajo que hoy está en 21.713 pies. (3 y 4 de marzo, fecha en que se visitó el pozo).
La expectativa de este proceso hay que dividirla en dos. Una que es la de la Agencia, que finalmente es quien hace el esfuerzo económico, por adquirir información en una cuenca frontera, o sea donde se tiene muy poca información geológica, para que el operador privado que esté interesado en invertir un capital de riesgo muy alto, pueda hacerlo al tener conocimiento del lugar.
La otra es la que tiene THX Energy como contratista y como parte operativa del proyecto.
“Perforar en una parte de la cuenca donde nunca se ha perforado implica retos tecnológicos, desde el punto de vista de la ingeniería, de nuevas tecnologías, y eso para una compañía como THX es una oportunidad para demostrar el talento que tiene en su gente, todo colombiano”, aseguró Gustavo Santos, gerente de Operaciones de la compañía.
Otra de las cosas importantes del proyecto es la utilización de un lodo de perforación totalmente diferente de lo que se ha usado en el país. Es un fluido a base aceite mineral no diésel, como se usa en el común de los proyectos. Un aceite mineral que les ha permitido a los operadores del taladro manejar profundidades hasta hoy de 21.713 pies y temperaturas altísimas, con muy buenos resultados.
Pero esto no es todo. Las bondades de este ejercicio van más allá de intentar escudriñar las entrañas de la tierra, pues en el proyecto del ANH 1 Plato están reutilizando el agua.
“Nosotros no usamos el agua de fuente alguna. Compramos el agua potable para que la gente la consuma, pero el agua industrial no la compramos, es el excedente que se usa en el campamento. Esta agua va a unas piscinas y pasa a través de una unidad de homogenización, donde mediante tres procesos físico-químicos ocurre una separación de todos esos iones contaminados y el agua vuelve a ser industrialmente apta para reutilizarse dentro del pozo”, explicó Santos.
Este proceso evita que el proyecto tenga que salir a captar agua de una fuente hídrica. Permite utilizar el agua tantas veces como se necesite, dentro de un proceso cerrado interno.
Pero de esta agua queda un efluente industrial del 8%, que es un líquido de rechazo del proceso, que está cargado de iones, que ya no puede ser reutilizado más y debe ser enviado a una zona industrial donde tengan licencias ambientales para poderlo procesar. Este 8% del agua es enviado en carrotanques a Cartagena a una compañía especializada. El agua reutilizada engrosa la corriente industrial que da vueltas por todo el campamento a través de la unidad (ver gráfico).
El líquido es traído en carrotanques. Inicialmente lo compraban en el acueducto de Plato, pero ahora lo están haciendo en Zambrano (Bolívar).
En dos meses largos, este proyecto ya no tendrá los 60 empleados en cada turno y la mano de obra no calificada quedará sin un escenario para trabajar, pero así son las condiciones del sector petrolero y más hoy con la crisis que vive la industria por la descolgada de los precios del crudo.
Volverá el contingente de camiones para desarmar la ciudadela de hierro con aire acondicionado que permitió a los trabajadores soportar estas temperaturas endemoniadas de El Difícil y La Gloria.
Sin embargo, para Hipólito Villamizar, el hombre de mayor experiencia, con 65 años de edad, resta esperar que la industria y sobre todo Ecopetrol no los abandonen y los cambien por expertos extranjeros. Hoy es el “company man” del ANH1 Plato, que espera cerrar este capítulo de los 23 mil pies para ir por otros caminos para aportar su experiencia de más de 35 años en el sector petrolero.
*Nombre ficticio
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