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Cauca y Buenaventura, de mal en peor

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LO QUE SIGUE SUCEDIENDO EN EL Cauca prueba que ni la guerrilla está derrotada ni el Ejército está ganando la guerra.

Las reincidentes incursiones de las Farc, que todos sabían que se iban a perpetrar menos quienes tenían que saberlo, habría dado en otras épocas para sacar a sombrerazos a los responsables de velar por la seguridad ciudadana.

Pero no: con una obcecada obsesión se ratifica a quienes han permitido que pueblos enteros sigan en poder de la barbarie. Y no es una vez, sino centenares de veces en que la insurgencia destruye cuadras enteras poniendo en ridículo la inteligencia militar y las acciones preventivas. Y ni qué decir de las persecuciones en caliente que ningún resultado han arrojado.

Una Policía indefensa, un Ejército insuficiente, unos comandantes maniatados, un gobernador impotente es el panorama que frente a la seguridad tiene condenado al Cauca a más miseria y abandono. Ni inversión social ni garantía de un orden publico mínimo son el corolario de esta arremetida “distractora” de una narcoguerrilla que sigue vivita, coleando, destruyendo y matando.

Y si por el Cauca llueve, por Buenaventura no escampa: ya no sólo la doble calzada que para los más optimistas estará lista en 2015 y la actual carretera totalmente desbaratada por culpa de unas obras a paso de tortuga amén de las quemas de carro-tanques y niñeras sin ningún resultado positivo en la prevención y persecución de sus autores, sino que ahora se venció la licencia ambiental que permitiría acometer las obras del dragado del canal de acceso al tercer mayor tributarista del Estado luego de Bogotá y Cartagena.

Las cacareadas promesas del Gobierno en torno a responder las solicitudes de unos empresarios privados que se encargarían de liderar la urgente profundización de este canal, se enredaron en las marañas jurídicas y los intereses particulares que anularon la eficiencia de quienes no fueron capaces de tomar una decisión.

Se prometió que habría un pronunciamiento oficial sobre el tema a más tardar el pasado 13 de junio, hace un mes y dos días después y no lo hubo. Pero lo que sí hubo fue que la licencia ambiental se venció —o se dejó vencer— y claro, tocará esperar a que se vuelva a dar este trámite que puede demorar hasta un año. ¿El colmo?

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