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Así lo reveló un documento que conoció la agencia Reuters, según el cual el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la economía mundial podría terminar 2009 con una contracción de 1,3%, cuando en abril pasado la estimación era de 1,4%.
La previsión también se extendió al crecimiento para 2010. El Fondo proyecta una expansión de 2,9%, mientras su anterior pronóstico, de abril pasado, la tenía en 2,5%. Pero el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, consideró que hay que ser prudentes y manifestó que “si se desactivaran los estímulos de los gobiernos demasiado pronto, eso implicaría un riesgo real de descarrilar la reactivación, con consecuencias significativas para el crecimiento y el empleo”.
De otro lado, en una reunión de ministros de Hacienda del G-20 (las 20 economías más importantes del planeta), que se celebra en Londres, previa a la cumbre de presidentes que tendrá lugar el 24 y 25 de septiembre en Pittsburg, EE.UU., el secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, pidió fortalecer los requisitos de capital de los bancos para limitar en cierta medida las riesgosas prácticas crediticias a las que se culpa de la crisis actual, posición que respaldó Gran Bretaña.
Aunque hay voces que no están del todo de acuerdo, como la de la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, quien manifestó que debería ser suficiente con una revisión de las reglas de capital existentes, conocidas como Basilea II.
En lo que sí parece haber consenso es en la necesidad de mantener los esfuerzos fiscales de los gobiernos y lo peligroso que sería retirarlos, frente a la debilidad de la recuperación económica. El ministro británico de Finanzas, Alistair Darling, manifestó que “no podemos correr el riesgo de decir que el trabajo está hecho”.