
Si la elegancia es simplicidad, como tantas veces lo ha sentenciado la diseñadora Carolina Herrera, entonces es la madurez, -el paso de los 50- el momento más adecuado para la elegancia. Este es el tiempo para que las mujeres vuelvan a lo esencial, se descobijen de parafernalias que muchas veces no hicieron más que ocultar inseguridades y traduzcan su seguridad, su experiencia, su sensación de tener los pies bien puestos en la vida en siluetas muy femeninas y formas clásicas.
La casa Dior –tan sonada por estos días- y la marca Chanel han sido y seguirán siendo unas guías certeras para buscar un estilo después de los 50. El corte New Look de Dior, creado en la postguerra para volver a realzar la feminidad del cuerpo de las mujeres, debe ser una silueta infaltable en el clóset de madres trabajadoras y bellas esposas que han empezado a sentir algunos cambios en su cuerpo. La combinación de chaquetas que con ligeros cortes acentúan la cintura y faldas que pueden ir con algo de vuelo o rectas es un acierto que desde 1947 viene promulgando la casa francesa. Por su parte, Coco Chanel, que le heredó a su casa de modas esa sensación que daba ella misma de parecer madura aun cuando fuera joven, ofrece sus sastres de tweed de chaquetas rectas y estructuradas y faldas a la altura de la rodilla (“a la altura Chanel”) y sus vestidos que permiten relajar la cintura y promulgar una silueta más suelta acentuando los cortes en la cadera.
Pero no sólo en las casas de alta moda pueden las mujeres encontrar referentes e inspiración para hacer que su armario se despida de colorinches obsoletos y camine más bien, con tacones ya no tan altos, a su mismo ritmo y enalteciendo su edad. Carolina Herrera puede ser justamente una inagotable fuente de ideas. A sus 71 años sigue siendo una de las mujeres más elegantes y sexis del mundo. “No entiendo cómo la gente se quita la edad”, profesa la venezolana que sigue reglas que considera infranqueables cuando se traspasan ciertos años. “Hay que vestirse conforme a la edad”, dice Herrera, “el pelo después de los 45 debe llevarse corto, las minifaldas desfavorecen en todos los casos y el exceso de maquillaje sin duda agudizará la arruga e incrementará la edad”. Otra fuente de inspiración que nunca debe desamparar a las mujeres mientras están haciendo sus decisiones de vestido es Sofía Loren. Desde 1977, cuando la diva italiana hacía su película Una jornada particular, Loren dio una lección de sacudir las hormonas masculinas y conquistar corazones entrando con elegancia a la madurez. Capaz de buscar la ropa que resaltara sus atributos y a la vez delatara refinamiento, la Sofía Loren que se apresuraba a celebrar sus 50 lanzaba una arenga: “soy bella pero ya no tengo que afanarme por demostrarlo”.
La discreción no tiene por qué despojar de sensualidad a las mujeres, al contrario las tiene que aventurar a redescubrir los básicos, a sacar del clóset tanto chiro viejo apretujado. Las mujeres maduras ya han vivido la moda y la han hecho suya, no se dejan convencer por las tendencias. Es hora de ser auténticas y personales.