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Una vez más Venezuela está en el ojo del huracán. Dos miembros del grupo terrorista Eta capturados en España aseguraron haber recibido entrenamiento de armas y explosivos en ese país en 2008. El Espectador habló con el saliente embajador de Venezuela en Colombia, Gustavo Márquez, sobre este tema y las relaciones bilaterales.
Dos etarras detenidos el 29 de septiembre aseguraron haber sido entrenados en Venezuela en el manejo de armas y explosivos, ¿qué opinión tiene al respecto?
Nosotros rechazamos absolutamente esto. Este tema puntual es una de esas luces de bengala que cada rato se están lanzando en el marco de una campaña sistemática del Departamento de Estado norteamericano orientada a través de los grandes medios para catalogar a Venezuela y particularmente a su gobierno como colaborador de grupos terroristas.
Hasta el momento los indicios se basaban en correos electrónicos incautados en el computador de ‘Raúl Reyes’, pero ahora son dos terroristas los que están hablando.
No nos consta nada de eso, es simplemente una información que salió en la prensa. Se trata de una nueva arremetida de un periódico que se ha caracterizado por tener una campaña antivenezolana y en contra de la Revolución Bolivariana. Lo de Eta es una nueva luz de bengala.
¿Ha oído usted hablar de Arturo Cubillas?
No sé quién es ese señor.
Pero al parecer Cubillas está casado con Goizeder Odriozola, asesora personal del vicepresidente venezolano, Elías Jaua. ¿Usted tampoco la conoce?
Eso lo dice El País, por lo tanto tiene muy poca credibilidad para nosotros.
El presunto narcotraficante venezolano Walid Makled aseguró hace unos días que había colaborado con la campaña del referendo de la reelección venezolana. ¿Qué saben de este tema?
Absolutamente nada. Se trata simplemente de otra proyección mediática que se quiere hacer sin pruebas. Lanzan estas acusaciones y las asumen como verdaderas. No sé por qué ese señor dice estas cosas, no sé con qué promesas, qué falso positivo, que por cierto es muy común aquí.
Las cosas parecen ir mejor con el presidente Juan Manuel Santos. ¿Cómo ve el futuro de las relaciones?
El hecho de que ahora Bogotá esté enfocando su política externa hacia América Latina, hacia sus vecinos, sin negar su relación con los Estados Unidos, plantea un cuadro muy positivo de cara al futuro.
¿Usted cree que la mala relación que existió con el anterior gobierno se debió más a una diferencia de personalidades?
No, cada quien tiene su estilo. Sin embargo, durante ese tiempo se impuso una agenda internacional. Todo esto estuvo rodeado de un interés exógeno a los dos países de promover la confrontación y eso de algún modo incidió.
Los cancilleres de los dos países se reúnen este jueves en Cúcuta, ¿para qué es este encuentro?
Los temas son los mismos: económico, infraestructura e integración energética, pero nosotros sabemos que la agenda es muy amplia. El hecho de que la reunión se haga en la frontera no es casual, se le está dando una prioridad al tema fronterizo de parte de los dos gobiernos.
Ya ha pasado un mes y medio desde la cumbre de Santa Marta, ¿en qué se ha avanzado?
Este es un proceso progresivo y en la medida en que se vaya afianzando va a marchar más rápido. Ya hay algunos buenos resultados, como por ejemplo la extradición del capo de la droga alias Beto Marín. Eso fue el resultado de un esfuerzo conjunto.
A propósito del narcotráfico, se dice que el problema está creciendo en Venezuela a tal punto que el gobierno está preocupado.
Nosotros prácticamente les hemos impuesto una barrera a los narcotraficantes que desde Colombia han tratado de expandir los cultivos y la producción de cocaína por la persecución de la Policía Nacional. Sin embargo, es muy difícil bloquear este tráfico de drogas con una frontera tan grande, con tantos ríos que la atraviesan.
¿Han pedido colaboración internacional en esta materia?
Realmente hemos logrado dar golpes muy fuertes a capos del narcotráfico que se habían infiltrado en Venezuela. En esa materia nuestra policía cuenta con ayuda internacional, porque nunca ha dejado de haber cooperación, ni siquiera con la DEA, o sea, ellos dicen que no lo hacemos, pero es todo lo contrario, nosotros seguimos extraditando capos hacia los Estados Unidos cuando lo solicitan. Hay cooperación, pero lo que no hay es interferencia interna.
A propósito de EE.UU., ¿Venezuela no va a recibir a Larry Palmer como embajador en Caracas?
Nuestra posición es muy clara. Ese embajador fue al Senado de los Estados Unidos a decir que había una desmoralización en las Fuerzas Armadas, que Venezuela promovía el narcotráfico, la guerrilla y el terrorismo. Imagínese que un embajador designado por el gobierno venezolano venga a Colombia y empiece a meterse en los asuntos internos del país y a decir todas esas cosas en contra del Gobierno. ¿Lo aceptaría Colombia?
Para fin de año se espera que el comercio bilateral caiga US$2.600 millones, ¿cuál es su consideración sobre el asunto?
Eso se debe, primero, a que la sobrefacturación y superfacturación del comercio colombo-venezolano es muy alta, por lo que aparte del valor monetario también se debe tomar el volumen de bienes. Si se hacen esos ajustes, nos vamos a encontrar con que incluso en el año 2008 las exportaciones no eran lo que aparentaban. Además, está la especulación derivada del monopolio del comercio. Por ejemplo, la exportación de carne desde Colombia hacia Venezuela llegó a costar el doble de lo que cuesta la carne argentina. Esto es insólito porque estamos al lado. ¿Cuál es la ventaja comparativa?
¿En qué va el pago de la deuda a los empresarios colombianos?
Eso está en un proceso de verificación para identificar la sobrefacturación, en el cual están cooperando las dos partes. Lo más importante es que eso va a fluir y los compromisos se van a honrar.
Hay otro temor por parte de los empresarios: la expropiación o nacionalización de las empresas extranjeras.
No se trata de una política de expropiaciones indiscriminadas que busca frenar las inversiones. Lo que queremos es la plena soberanía alimentaria y eso incluye la participación del Estado en las distintas etapas de la cadena de producción y comercialización porque la producción primaria llega a los mercados sumamente inflada debido a la especulación.
Luego de las elecciones legislativas en su país queda la sensación de que la oposición ganó a pesar de que el PSUV mantuvo la mayoría parlamentaria, ¿puede esto frenar el programa de la Revolución Bolivariana?
Esto no va a frenar el proceso de profundización de la revolución de Venezuela, seguiremos ejerciendo la mayoría para seguir desarrollando este proceso dentro de un clima democrático siempre y cuando haya apertura de la otra parte.
¿Cómo ve usted a la Mesa de Unidad Democrática (MUD)?
La gran pregunta es si será posible que esta alianza variopinta pueda articular una propuesta alternativa de país a lo que es el proyecto de la Revolución Bolivariana. Si así fuese, pues probablemente tendría vida, pero en la medida en que sea una especie de unidad coyuntural sólo para acceder al poder, su situación se complica porque cada quien intentará jalar para su lado.
¿Qué le diría a quienes afirman que la normatividad electoral venezolana está hecha a la medida del presidente Chávez?
Primero, que es una insolencia y una ofensa a la dignidad del pueblo venezolano. Y segundo, que es una mentira. Se hizo una reforma porque los Estados soberanos reforman sus leyes y nadie tiene que meterse en eso como si fuera algo coyuntural o casual. Cada vez que hay un proceso electoral en Venezuela hay reformas porque nuestro proceso ha venido mejorando desde hace 25 años.
¿Cómo ve el panorama electoral de cara a 2012?
Aquí no se estaba midiendo la candidatura de Chávez, su liderazgo es tal, que la oposición no quiso llevar a cabo la propuesta que él hizo de promover un referendo para revocar su mandato. El gran reto de la oposición es cómo lograr un liderazgo y un proyecto de país que realmente convenza a los venezolanos. Creo que eso será muy cuesta arriba.