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«Revaluación – itis»

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No resulta gratuita la preocupación que ha manifestado el ministro de Hacienda desde el siete de agosto del año pasado en torno a la evolución de la tasa de cambio en nuestro país.

Esta es claramente una tendencia que vive la mayoría de las naciones de América Latina. Y aunque la situación de Colombia parece más favorable, en relación con países como Brasil, México, Chile, Venezuela y Perú, entre otros,  el “mal de muchos” no puede ser una excusa para bajar la guardia en este frente.

Las cifras de la última década en materia de exportaciones dan cuenta de que la preocupación del ministro sigue siendo válida: 53% de los productos colombianos que se vendieron en el mundo se concentraron en tres grupos con baja generación de valor agregado (combustibles, café y oro); tres países (Estados Unidos, Venezuela y Ecuador) demandaron 56% de las ventas externas en dichos años; mientras que tres regiones (Bogotá-Cundinamarca, Antioquia y Valle del Cauca) explicaron  69% de las ventas externas no tradicionales. Por lo tanto, cabría esperar, en ausencia de políticas más activas para preservar la tasa de cambio y de estrategias empresariales más ambiciosas, que las “tres razones” de la concentración exportadora, se acentúen en los próximos meses y años.

Vemos con mucho interés que el Gobierno y el Banco de la República hayan mantenido una posición proactiva en el manejo de la tasa de cambio, en contravía de otros países de la región que han adoptado una actitud más bien resignada. Pero probablemente se va a requerir también de una fuerte iniciativa desde las regiones colombianas y, en particular, desde sus empresarios, para aprovechar las oportunidades que se han configurado a partir de la agenda legislativa que acaba de concluir.

A  nuestro juicio, tanto el Plan Nacional de Desarrollo, sancionado por el presidente el viernes pasado, como uno de sus instrumentos específicos, la aprobada Ley de Regalías,  establecen alternativas para atacar de raíz uno de los cuellos de botella que más afecta el potencial exportador del país, como lo es el de la concentración productiva en  pocas regiones. No obstante, se requiere de todo el poder creativo de las instituciones locales y de sus organizaciones empresariales para trabajar en la presentación y puesta en marcha de proyectos que hagan posible superar con innovación y productividad las fuertes presiones revaluacionistas del presente.

Director CEPECUniversidad del Rosario

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