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El ‘colombian dream’

Daniel Pacheco
13 de junio de 2011 – 06:00 p. m.

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COLOMBIA ESTÁ DE MODA EN ESTAdos Unidos. Tan de moda como puede estar un país del continente menos interesante para la política exterior de Washington.

Hay muchas expectativas alrededor de nuestro futuro, lo que ya de entrada marca un cambio rotundo en cómo nos miran desde afuera. Además de los hechos concretos que apoyan ese cambio de narrativa —las mejoras en seguridad, la ley de víctimas, el crecimiento económico y los éxitos en política exterior—, ha habido un trabajo sistemático y hábil de relaciones públicas por parte de los gobiernos de Colombia y EE.UU. para cimentar ese mensaje.

Ayer, un importante evento sobre el país en Washington, llamado “Colombia 2020”, al que asistió Jim Steinberg, el segundo de Hillary Clinton en el Departamento de Estado, hizo un resumen excelente de esa nueva visión. “Colombia —dice el tanque de pensamiento que convocó a los influyentes expertos colombianos y estadounidenses a hablar sobre el país— volteó la página luego de décadas de conflicto e incertidumbre, y emerge como un país con un potencial político, social y económico enorme”.

El peso de esas palabras nos trae ante una serie de retos nuevos para el país. Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, viene advirtiendo hace meses sobre los peligros de ofrecer afuera una agenda tan ambiciosa, creando expectativas tan altas que son difíciles de cumplir.

La falta de carisma del presidente Santos se compensa con su cara de póquer. El mantra oriental del presidente, ese sobre dedicar 80% del tiempo a mirar al futuro y sólo 20% al pasado, parece servirle para no pestañear frente a los retos tan grandes que heredó y las expectativas que, en menos de un año, ha creado en el exterior.

Pero, a diferencia del póquer, las cartas que tiene en la mano no están tan tapadas para los colombianos: sacar adelante un posconflicto en medio de un conflicto, consolidar la seguridad en medio de la proliferación de organizaciones criminales, darle la vuelta a uno de los sistema económicos más inequitativos de distribución de la riqueza sin espantar la inversión extranjera, ser líder latinoamericano, todo esto mientras lidia con una frágil coalición en el Congreso, un vecindario volátil, un Uribe cada vez más antagónico y una oposición anclada en el pasado.

A pesar de sus problemas, el “Colombian dream” es muy atractivo, incluso para quienes están afuera de los colores políticos de la Unidad Nacional. El reto acá es descifrar dónde está el punto medio entre la mística del “todo es posible si nos lo proponemos juntos” y el pesimismo justificado que imparte la realidad diaria en Colombia. El fracaso reciente del Partido Verde para lograr esto, habla de la dificultad en la política nacional por encontrar esa justa medida.

Pero seguir buscando es importante. Porque si algo necesita Colombia para cumplir lo que promete por fuera, es una posición fuerte adentro que controle las lumbreras del gobierno. Es decir, ni tanto que queme a Santos, ni tan poquito que no lo alumbre.

danielpachecosaenz@gmail.com

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