Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
¿Qué está pasando en la ganadería colombiana? ¿Quién establece las directrices de su desarrollo? ¿Quién la defiende? El ministro de Agricultura y Desarrollo Rural se ha situado en un trono desde el cual ve todos sus problemas con una displicencia absoluta.
Cuando en agosto de 2010 Hugo Chávez suspendió unilateralmente el intercambio comercial entre los dos países, de las industrias más afectadas fue la ganadería. Muchos millones de dólares producto de la venta de carne en canal se quedaron sin pagar y, lo peor, en pocos días los precios de los ganados cayeron 30%.
Afortunadamente, con la colaboración técnica del ICA un grupo de exportadores privados logró en febrero de 2010 la apertura del mercado de la República del Líbano para el ganado en pie colombiano.
La apertura de este nuevo mercado logró una saludable reacción de los precios internos del ganado, no al nivel de los que regían cuando Venezuela suspendió las compras, pero sí a uno que permitió un respiro a la golpeada industria ganadera.
Este nuevo mercado demandó más de 40.000 reses durante el pasado año de 2010 y en los cinco primeros meses del presente año ya había casi igualado esa cifra. Adicionalmente se logró el interés de países como Siria y Jordania, con los cuales ya se encuentran en trámite protocolos sanitarios.
Producto de una demanda permanente con buenos precios internacionales, que en muy poco tiempo reflejaría un crecimiento firme y sostenido del hato ganadero nacional, sólo había una sombra en este promisorio futuro que se auguraba para la ganadería colombiana, los frigoríficos locales, que, paradójicamente liderados por Fedegán, sin haber logrado nuevos mercados de importancia para suplir la carne que habían dejado de exportar a Venezuela no veían con buenos ojos el revitalizado nivel de precios de los ganados en finca. Estas entidades, para mejorar sus balances, ante su fracaso para lograr nuevos mercados para ocupar su capacidad instalada, se dedicaron a torpedear por todos los medios las exportaciones de ganado en pie.
Fruto de esa campaña desleal, sobre todo de parte de Fedegán, que antepuso su interés en cinco frigoríficos de su propiedad al de sus representados, los ganaderos de Colombia, fue el Decreto 2000 del pasado 8 de julio, que basado en falsos e hipócritas considerandos, limitó a 14.000 reses las exportaciones totales de ganado en pie para el presente año.
Juan Maal. Barranquilla.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com