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Como el derecho, más que en el texto frío de las leyes y los códigos, debe estar en la mente y el corazón de las personas, la reforma más importante no es la de la Constitución Política de un país, sino la de la constitución humana de sus habitantes.
Los países más avanzados, prósperos y civilizados que Colombia no necesariamente tienen una mejor Constitución literaria que la nuestra, pero sí una mejor gente comprometida con el respeto de los derechos de los demás y la honra de la propiedad pública y privada. En esos países, seguramente, es más sagrado respetar el semáforo, que es como un policía viviente y desarmado, que al agente que presta el servicio temporalmente. Veinte años, más varios anteriores, alimentando la politiquería y la deshonestidad, han dado la Colombia que tenemos, que aún así la seguimos queriendo entrañablemente, sin perder la esperanza de que algún día germinen la justicia y la paz.
Carlos Fradique-Méndez. Bogotá.
Efromovich
Es incomprensible el artículo de Felipe Zuleta en la edición del pasado domingo. El solo hecho de que Germán Efromovich haya invertido en Colombia merece un elogio. Más cuando en menos de tres años sacó a una empresa de la quiebra y comenzó a ampliarla. La entrevista en Cromos es por el contrario amable y simpática. No se debe ser tan negativo.
Eduardo Ortiz V. Bogotá.
Guachafita general
La vehemencia del presidente Juan Manuel Santos, al anunciar la depuración y limpieza en el sector de la salud en Colombia, por el billonario desfalco en algunas EPS, esperamos que no sea pataleta de un día. La guachafita es en todos los organismos del Estado; en el momento el trompo de poner es la EPS más grande, Saludcoop, pero ahí están Agro Ingreso Seguro, yidispolítica, interceptaciones ilegales del DAS, el ‘carrusel’ en las contrataciones de Bogotá… Esto, por nombrar algunos lunares —perdón, lunares no, delitos—. La guachafita también está en la inseguridad; entre más cuadrantes y policías, menos tranquilidad y más zozobra. Conservar y fortalecer únicamente las EPS que cumplan con las normas será la tarea inmediata del Ministerio de Protección, a ver si se limpia por fin la corrupción de bichos y bacterias que robaron de frente a los colombianos, pasando a ser peor que el sida y el cáncer, que se pueden prevenir. ¿Cómo librarnos de esta plaga?
Helena Manrique R. Bogotá.