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Robert Mugabe rompió el silencio que lo rodeaba desde que, el pasado mes de noviembre, el ejército de Zimbabue terminó con su presidencia de 37 años.
«No quiero ser presidente, por supuesto que no», declaró en entrevistas para la televisión de Sudáfrica y Reino Unido. «Tengo 94 años» añadió.
Mugabe, quien dice haber sido víctima de un golpe de estado dimitió en medio de una operación militar en su contra y tras haber perdido el apoyo de su partido, el Zanu-PF.
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Los militares adujeron que no era una operación contra el veterano líder sino contra elementos criminales de su entorno, lo que se interpretó como una referencia a la primera dama, Grace Mugabe, quien no ocultaba sus intenciones de suceder a su marido en el poder y quien presionó el despido de Emmerson Mnangagwa, antiguo vicepresidente y quien, tras la operación militar que terminó con la expulsión de Mugabe, asumió el poder en Zimbabue.
«Digo que era un golpe de Estado [aunque] algunos se negaron a llamarlo un golpe de Estado», declaró con voz cansada Mugabe en su primera entrevista desde su dimisión.
Aunque el exmandatario dejó claro que no quería volver al poder, criticó el levantamiento que lo sacó de allí y pidió participar en el proceso de transición: «La gente debe ser elegida para el gobierno de la forma adecuada. Estoy dispuesto a hablar, estoy dispuesto a asistir a ese proceso, pero tengo que estar invitado”, dijo Mugabe desde la oficina de su mansión en Sudáfrica, el país que en el que reside desde el año pasado, y bajo el retrato en el que aparece acompañado por su esposa con vestido de novia.
Desde Zimbabue, el presidente de facto, Emmerson Mnangagwa, respondió diciendo que su país «ha pasado página» de la era Mugabe y que toda la atención está concentrada en realizar «unas elecciones libres, justas y creíbles» en 2018 para dejar atrás «los efectos de años de una grave recesión económica y aislamiento internacional».
En el comunicado publicado este viernes 16 de marzo, Mnangagwa también expresó que el expresidente tiene «derecho a expresarse, como cualquier otro ciudadano»
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En las redes sociales, la reacción de los zimbabuenses ante los comentarios del exmandatario fue de reprobación más que de apoyo.
«Amargo señor Mugabe…Seguirá siendo amargo para siempre», escribió en Twitter el pastor cristiano Nhamo Inesu.
Pese estar recluido por militares y tener al pueblo también en contra, Mugabe rechazó inicialmente dimitir y solo cedió cuando su propio partido inició una moción de censura parlamentaria contra él.