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La historia copera de Atlético Nacional comenzó en 1972 en Bogotá, cuando por la Libertadores de ese año empató en El Campín 1-1 con Santa Fe, que el año anterior le había ganado el título del rentado colombiano. Además de ese encuentro contra el club cardenal, el cuadro paisa obtuvo otra igualdad y sufrió cuatro derrotas. La primera de ellas en Argentina frente a Rosario Central. No ganó. Su primera victoria en el certamen continental fue en 1974: venció al Valencia de Venezuela en condición de visitante. Gerardo el Alemán Moncada fue el primero en anotar gol para el elenco antioqueño en este torneo, y el primer tanto en contra lo recibió de parte de Alfonso Cañón.
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En 1975, 1977 y 1982, Nacional no pasó de primera ronda, pese a que en las últimas dos ediciones de las mencionadas contó con el legendario técnico argentino Osvaldo Juan Zubeldía. Justamente uno de sus pupilos, Francisco Maturana, fue el que dirigió a Nacional en 1989, cuando, después de cinco fracasos a nivel continental, la institución verdolaga triunfó.
En 1988, Millonarios le había ganado el título local. Ambos se ganaron su cupo para representar a Colombia en la Libertadores del 89 y compartieron grupo junto a los ecuatorianos Deportivo Quito y Emelec. Albiazules y verdolagas pasaron de ronda. Nacional venció en la siguiente fase a Racing Club de Argentina y Millonarios hizo lo propio contra el Bolívar de La Paz. Y llegó la recordada y polémica llave de cuartos de final entre el club bogotano y el de Medellín.
Nacional triunfó 1-0 en el Atanasio Girardot y, en medio de escandaloso arbitraje del chileno Hernán Silva, alcanzó un sufrido 1-1 en Bogotá, con tanto de John Jairo Tréllez. Desde entonces la rivalidad entre albiazules y verdolagas es acérrima.
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En semifinales, el equipo que dirigía Francisco Maturana le propinó un contundente 6-0 al Danubio uruguayo en Medellín, con un inspirado Palomo Usuriaga, después de haber igualado sin goles en Montevideo. Y debía enfrentar en la final a Olimpia en el mismo estadio donde debutará este jueves (7:30 p.m., Facebook de la Conmebol) en la segunda ronda de la Copa Libertadores: el Defensores del Chaco, en Asunción. En esa fase definitiva del 89, el cuadro paraguayo ganó la ida 2-0 con tantos de Rafael Bobadilla y Vidal Sanabria.
Aunque la ilusión de la hinchada verdolaga era albergar el compromiso de vuelta en el Atanasio, la Confederación Suramericana de Fútbol exigió que el escenario para la gran final debía tener capacidad para al menos 35.000 espectadores. Por lo tanto, el encuentro se celebró en el estadio Nemesio Camacho El Campín, en Bogotá, que se llenó y se tiñó de verde. En el minuto 46 un autogol de Fidel Miño abrió la puerta de la remontada. Y el recordado tanto de Usuriaga selló el 2-0 definitivo y la igualdad de la serie. Había que definir por penaltis.
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Con millones de colombianos siguiendo el partido por televisión, cada equipo falló un penal en la tanda de cinco. El arquero Éver Almeida erró por Olimpia y Alexis García, capitán local, por Nacional. En los remates de uno y uno, René Higuita fue figura en el arco, pero sus compañeros Felipe Pérez, Gildardo Gómez y Luis Carlos Perea fallaron. Hasta que Vidal Sanabria no anotó y Leonel Álvarez acomodó la pelota con calidad en la red del arco norte de El Campín. Festejo verdolaga y primer título de Libertadores para un club colombiano.
En 1990 y 1991, Nacional llegó hasta semifinales. En 1995 fue subcampeón y después no tuvo grandes participaciones, hasta que en 2016 volvió a consagrarse con el equipo de Reinaldo Rueda, que clasificó primero en el Grupo 4, por encima de Huracán, Peñarol y Sporting Cristal, que en octavos eliminó al propio Huracán y en cuartos a Rosario Central. En semifinales superó a São Paulo y en la final se impuso a Independiente del Valle. En ese equipo brillaron, entre otros, Franco Armani, Alexis Henríquez, Sebastián Pérez, Macnelly Torres, Marlos Moreno y el goleador Miguel A. Borja. El conjunto de Alejandro Restrepo, desde este jueves, también busca la gloria.