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El índice es el más alto de la década y parece ir en contravía de los esfuerzos que año a año realiza el Gobierno para controlar la producción y el expendio de drogas en su territorio y los países productores y comercializadores. El mismo sondeo, que se publica anualmente y del que participan 67.500 personas, reflejaba el año pasado una cifra total del consumo del 8%, lo que representa en esta oportunidad un aumento de casi un punto.
Según los análisis, el aumento se debió al crecimiento en el uso de marihuana, la droga más generalizada en Estados Unidos, con cerca de 17 millones de consumidores. El éxtasis aumentó a 760.000 (en 2008 se estableció en 550.000) y la metanfetamina de 314.000 a 502.000.
Uno de los datos que mayor preocupación generaron, según el informe, fue que por primera vez desde 2002, menos de la mitad de los jóvenes consideran como “gran daño” el hecho de fumar marihuana.