El Museo de la KGB de Nueva York, un viaje nostálgico a la Guerra Fría

Asesinatos a plena luz del día. Agentes despiadados tramando a escondidas. Micrófonos plantados en todas las capitales occidentales. Tres décadas después de la caída de la Unión Soviética, el fantasma de la KGB aún sigue rondando la cabeza de muchos.

AFP
31 de enero de 2019 – 10:33 a. m.
El KGB Spy Museum es una creación del historiador lituano Julius Urbaitis. / AFP
El KGB Spy Museum es una creación del historiador lituano Julius Urbaitis. / AFP

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Ahora un museo de Manhattan ofrece un viaje en el tiempo al mundo de los agentes de la Guerra Fría, con retratos de Lenin en sus paredes, música militar de fondo y abundantes dispositivos de espionaje de alta tecnología.

El KGB Spy Museum es una creación del historiador lituano Julius Urbaitis, de 55 años, que pasó tres décadas viajando por el mundo para recolectar 3.500 artefactos originales que se presentan juntos en una sala de exposiciones subterránea en Nueva York.

En el museo, ubicado en la calle West 14th de Manhattan, se muestran numerosos objetos de época que revelan la tecnología de punta utilizada por los espías de la KGB para robar información a los rivales de la Unión Soviética, principalmente Estados Unidos.

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Hay decenas de cámaras diseñadas para ser ocultadas en botones, cinturones o accesorios. También se muestran lápices labiales-pistolas, micrófonos en miniatura y zapatos con escondites secretos para documentos en sus tacos.

Se puede ver también una réplica del «paraguas búlgaro» utilizado en 1978 en Londres para envenenar al disidente de ese país Georgi Markov en un episodio particularmente infame de la Guerra Fría.

Y un tallado en madera del Gran Sello de Estados Unidos que fue conocido como «The Thing» (la cosa), que el embajador estadounidense Averell Harriman recibió como regalo en 1945. 

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El tallado tenía un pequeño micrófono escondido, que se alimentaba de energía electromagnética, una tecnología de vanguardia para la época, y que permitió a los soviéticos escuchar conversaciones hasta que fue descubierto siete años después.

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