El país de las maravillas

Basta ya de tremendismos

Mario Morales
04 de julio de 2019 – 11:21 a. m.

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Todo comenzó cuando confundimos lo ético con lo estético en medio de este tremendismo que ya nos asquea. Lo crudo, lo violento, lo discriminatorio, desgarrador o extremista que fue, que es, el legado de esta violencia sin nombre se convirtió, a fuerza de repetirse, en la vida que a nosotros nos dijeron.

Ese ensañamiento con lo marginal, lo distinto, lo ilegal y hasta lo cruel se instaló en nuestras formas de decir, desde el chistecito burlón hasta la caricatura mal dicha, desde lo descarnado hasta el miserabilismo que campea en nuestros relatos.

Aceptar el tremendismo para describir dizque lo que somos solo fue cuestión de reiteración, pero reclamarlo sin remilgos nos acerca a la estupidez, como pasa con la participación de la selección Colombia en la Copa América, en ese inaudito tránsito del cielo al infierno y del heroísmo a la villanía luego de un partido brillante de arranque y un tiro penal fallido.

Ese tremendismo insuflado por la retahíla vacía de comentaristas y narradores, atragantados de gritos y falsa erudición, por el reguero de adjetivos y adverbios, nos está saliendo caro. Al igual que el perifoneo de mercachifles publicitarios, que sobrepasan linderos éticos y estéticos alrededor del deporte y el espectáculo, atentando contra la decencia y la convivencia.

Lo mismo pasa, como si fuera un molde, con el caso Santrich, que también convirtieron en cuestión de vida o muerte, y no lo es, ni de la JEP, ni de la justicia, ni del proceso de paz.

Con el mismo tono tremendista, confundiendo lo presuntamente estético con lo ético, enturbiaron las pasadas elecciones presidenciales y el plebiscito.

En lo expresivo, ese tremendismo deja hordas y fanáticos. En la dura realidad genera nuevas violencias y amenazas, como tristemente hoy lo saben el jugador Tesillo, los líderes sociales o quienes dejaron las armas.

Se trata de una tendencia sin nada que rescatar en lo estético y con graves legitimaciones en lo ético, que hacen que nos exculpemos de nuestra barbarie diciendo que es que somos así.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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