Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Acordado el modelo de justicia para el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, la pregunta lógica es: ¿qué viene en la mesa de diálogos de La Habana? La respuesta la dieron en sus discursos del miércoles el presidente, Juan Manuel Santos, y el máximo jefe de esa guerrilla, Timoleón Jiménez. El primero dijo: “Nos corresponde, como Gobierno, dar todas las garantías a las Farc”, y Timochenko lo complementó: “El Estado deberá ofrecer medidas efectivas de no repetición (…) como la erradicación del fenómeno del paramilitarismo”.
El lunes 28 de septiembre los plenipotenciarios volverán a la mesa de diálogos para dar inicio a un nuevo ciclo en el que abordarán los dos puntos que faltan por acordar: víctimas y fin del conflicto. El punto de víctimas figura como quinto en la agenda de diálogos —aunque fue trasladado al tercer lugar— y contenía, inicialmente, dos subtemas: derechos humanos de las víctimas y verdad. En este sentido, los acuerdos ya alcanzados cumplen con los postulados de verdad, justicia y reparación. Pero a esta tríada le falta un concepto vital: la no repetición.
Asimismo, ¿cómo garantizar que una vez firmado el fin del conflicto la guerra no vuelva a tocar a las puertas del país? “Con un acuerdo que debe sentar las bases de una paz que verdaderamente sea estable y duradera, que cierre definitivamente los ciclos históricos de violencia y que responda a las expectativas de los colombianos de una paz con justicia”, explicó el mandatario en su declaración desde Cuba.
¿Qué significa, entonces, esclarecer el fenómeno del paramilitarismo? Quiere decir conocer con claridad cómo nacieron estos grupos, por qué han persistido, aún después de su desmovilización, quiénes han sido sus financiadores y promotores, y cuáles han sido sus relaciones con la Fuerza Pública. Pero la tarea no se detendrá allí, ya que estos grupos representan el principal riesgo del posconflicto.
Ligada a este tema, pero por aparte, trabaja la subcomisión para el fin del conflicto, que desde hace meses busca una fórmula que permita la dejación de armas de la guerrilla y la desmovilización y reinserción de los combatientes a la vida civil. Un asunto que pasa a otro espinoso tema: el cese del fuego bilateral y definitivo.
En este aspecto, los temas de esclarecimiento del paramilitarismo y fin del conflicto se juntan en el aparato que versa sobre garantías de seguridad. Un asunto de importancia mayúscula, pues la guerrilla, como lo ha dicho reiteradamente, no dejará las armas hasta tener definidas las garantías de que, una vez las abandone, sus miembros no serán asesinados, tal y como ha ocurrido en los procesos de paz anteriores. Es por esto que, desde el lunes, las partes se dedicarán de lleno a buscar los mecanismos que permitan esclarecer el fenómeno paramilitar y neutralizar su amenaza al proceso de paz.