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Aunque el Ejecutivo no lo reconoce públicamente, lo cierto es que las finanzas del Gobierno empiezan a preocupar.
Así se desprende de un memorándum que el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, le envió al presidente Álvaro Uribe, el fin de semana pasado, el cual conoció Caracol Radio. Zuluaga le comunicaba al Presidente que el año entrante el déficit del Gobierno central llegaría a $9 billones, y que representaría 4% del PIB.
Según analistas como Alejandro Gaviria, decano de Economía de la Universidad de los Andes, el hueco fiscal para el próximo año podría bordear los $9 billones, mientras que otros como Juan Carlos Echeverry, ex director de Planeación Nacional, indican que la cifra sobrepasaría los $10 billones.
El pobre desempeño de la economía nacional, en un contexto de crisis internacional, ya se ha empezado a percibir en los ingresos del Estado, especialmente en los tributarios. De acuerdo con la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), al cierre de abril se habían recolectado $23,6 billones, cuando se esperaba que se tributaran $24 billones, para un déficit de $400 mil millones sólo en el primer cuatrimestre del año. Echeverry proyecta que la caída en recaudos en 2010 podría estar entre 0,5 y 1% del PIB.
Dado el déficit fiscal, se deberán recortar inversiones en infraestructura y en programas como Familias en Acción, que pretende pasar de cubrir 2,6 millones de familias a 3 millones. La situación se da faltando poco más de un mes para que se radique en el Congreso el proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2010, cuyo anteproyecto es de $144,3 billones.
Gaviria asegura que en este escenario es evidente que el Gobierno tendrá que revisar su política de firmar contratos de estabilidad jurídica con las empresas más grandes, así como las exenciones que se dan por medio de las zonas francas.
“Lo primero que tendrá que hacer el Gobierno que empiece el 7 de agosto de 2010 es formular una reforma tributaria que seguramente podría afectar los salarios o aumentar el IVA, y ahí se pondrán de nuevo sobre el tapete las iniquidades del sistema, pues a las grandes empresas no se les podrá incluir porque las cobijan los contratos de estabilidad”, agregó.
La complicada situación ya se ha planteado en el equipo económico del Gobierno. El Espectador intentó comunicarse el viernes con el ministro Zuluaga, pero se encontraba en diferentes reuniones.