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A la iniciativa se unieron 15 de los más destacados bufetes de Colombia, cuyos profesionales ofrecerán un mínimo de 20 horas de servicios de asesoría legal al año a personas y entidades de escasos recursos.
Entre las firmas que acogieron la idea están: Araújo Ibarra & Asociados; Baker & McKenzie; Brigard & Urrutia Abogados; Cárdenas & Cárdenas; Cavelier Abogados; Contexto Legal; Gómez Pinzón Zuleta; Holguín Neira & Pombo; José Lloreda Camacho & Co; Lewin & Wills Abogados; Manrique & Asociados; Muñoz Tamayo & Asociados; Prieto & Carrizosa; Rodríguez Azuero; y Rodríguez & Cavelier Abogados.
La actividad hace parte de un proyecto internacional que busca mejorar el acceso a la justicia en el continente. En 2005 se estableció un documento en el cual profesionales privados del derecho de América Latina se comprometieron a impulsar lo que se conoce como trabajo pro bono (asesoría gratuita). Para Paula Samper, gestora de la iniciativa en Colombia, “el acceso a una asesoría legal de calidad es indispensable para una democracia”.
En la actualidad, más de 400 empresas de servicios legales en Latinoamérica hacen parte de este compromiso. En Colombia había varias que ya realizaban este tipo de trabajo y la Fundación canalizará estos esfuerzos y les hará llegar los casos que requieran su asesoría. Inicialmente funcionará en la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes.
Samper resalta que entre las ventajas de la Fundación está el que será una entidad independiente, sin ánimo de lucro, que filtrará los casos. También, que los litigios sean llevados por abogados con experiencia y con competencia, que los consultorios jurídicos de las universidades no pueden asumir. En el país serían unos 450 abogados quienes participarían de la iniciativa, a la que se espera se sumen otros bufetes.
Sobre la financiación de la Fundación Pro Bono Colombia se adelantan contactos con organizaciones del exterior que apoyan temas de acceso a la justicia y que tienen presupuesto para ayudar a estas organizaciones en América Latina. Aunque inicialmente las firmas harán los aportes.
Pero el éxito del proyecto, según Paula Samper, es que el trabajo pro bono sea considerado como parte de las labores cotidianas de los abogados de las firmas comprometidas.