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Vuelve y juega: denuncian muerte de mujer esperando ambulancia en Bogotá

Familiares de una mujer de 53 años aseguran que esperaron un vehículo de emergencia por casi una hora. Familia no descarta demandar al Distrito.

Christian escobarmora
Christian escobarmora

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Este miércoles se conoció un nuevo caso de un ciudadano que murió, al parecer, esperando una ambulancia en Bogotá. Se trata de una mujer de 53 años quien, según denuncian sus familiares, falleció el pasado 28 de abril luego de que pasara casi una hora a la espera de la llegada de un vehículo de emergencia en el noroccidente de Bogotá. (Lea: Radiografía del servicio de ambulancias en Bogotá)

De acuerdo con Angélica Linares, hija de la mujer –identificada como Gladis Lemus– su madre sufrió una crisis por una cirrosis hepática, motivo por el cual se comunicó con el número único de seguridad y emergencia, Línea 123, para solicitar un servicio para el traslado de su familiar del barrio Castilla a un centro asistencial.

No obstante, según denuncia, tuvo que esperar por más de una hora la llegada de una ambulancia y ante la tardanza, decidió trasladar a su madre por sus propios medios. Sin embargo, durante la espera la mujer sufrió una hemorragia en vías digestivas que habrían motivado su muerte. (Lea: Denuncian al Secretario de Salud de Bogotá por crisis en el servicio de ambulancias)

“Requerí una ambulancia y nunca llegó. Cuando llamé me dijeron que no había vehículos. A los 45 minutos me llamaron para preguntarme por el estado de mi mamá y les dije que estaba descompensada, con dificultad respiratoria, por lo que me dijeron que el requerimiento ya iba para mi casa. Ni siquiera me dijeron el tiempo estimado. Esperé 10 minutos y decidí arrancar con mi mamá por mis propios medios”, explica Linares.

La mujer argumenta que optó por no esperar más la llegada de la ambulancia, considerando que hasta hace poco laboró en el sector y conoce de cerca las dificultades en la prestación del servicio. En efecto, Angélica Linares admitió que trabajó para una de las empresas que hasta principios de mes le prestaban el servicio de ambulancias a la ciudad y cuyo contrato la Secretaría de Salud decidió dar por terminado argumentando que “no se necesitaban” y que con 132 vehículos que tiene el Distrito es suficiente. (Lea: En Bogotá hay 80 ambulancias menos para atender emergencias)

“Conozco lo que puede suceder cuando uno pide una ambulancia. Me duele que trabajé en el gremio y di tanto de mí para que no me hubieran colaborado”, manifestó la mujer quien aseguró que su familia no descarta demandar al Distrito por negligencia.

Consultada por El Espectador, la Secretaría de Salud aseguró que está cotejando los datos con el ánimo de verificar las circunstancias en las que ocurrieron los hechos, por lo que todo es ahora materia de investigación. No obstante, advirtieron que el caso ocurrió antes de que concluyera el contrato con ambulancias privadas. 

A este caso se suma una denuncia formulada este mismo miércoles por el concejal Julio César Acosta (Cambio Radical), quien manifestó que –según le advirtió el gremio de las ambulancias– actualmente la ciudad tiene 20 ambulancias fuera de servicio por fallas mecánicas. Adicionalmente, señaló, a diario se presentan entre 40 y 60 vehículos ‘encamillados’ o pendientes por entregar a paciente, lo que deja a Bogotá con apenas 30 a 40 ambulancias disponibles para atender una emergencia.

“El secretario de Salud (Luis Gonzalo Morales) le tiene que poner la cara a la ciudad y no puede seguir engañando a los ciudadanos, asegurando que la ciudad cuenta con un número de ambulancias suficiente. En el Cabildo Distrital haremos un debate de control político para que el secretario de Salud pase al tablero y rinda cuentas por sus erróneas decisiones frente a la red de ambulancias y solicitamos a los organismos de control que adelanten las investigaciones necesarias para determinar las responsabilidades a que haya lugar”, afirmó Acosta.

La semana pasada se denunció también el fallecimiento de un funcionario que laboraba en el área de gestión documental del Centro de Documentación e Información (CDI) de la Secretaria Distrital de Gobierno, quien esperó por la llegada de una ambulancia, supuestamente, alrededor de 40 minutos. Al parecer, recientemente el joven –identificado como Rolando Dimate Torres– había sido sometido a una cirugía a corazón abierto y en desarrollo de su jornada laboral, sufrió un infarto. 

A este caso respondió la Secretaría de Salud indicando que el funcionario recibió atención inmediata por parte de un vehículo motorizado tipo ambulancia que se encontraba en las instalaciones de la Secretaría de Gobierno. En efecto, señala el Distrito, el joven recibió los primeros auxilios y la oportuna atención, y después de cuatro minutos fue auxiliado por una ambulancia, saliendo con vida de las instalaciones y falleciendo el sábado tras sufrir varios infartos. 

Los argumentos de la Secretaría de Salud

Ante la controversia por la muerte de personas que fallecen a la espera de un servicio de ambulancia, la Administración Distrital ha reiterado que cuenta con los vehículos suficientes para atender las emergencias en la ciudad (132) y que decidió dar por terminado el contrato con una empresa privada (que tenía 44 vehículos médicos al servicio de la ciudad) porque se estaba asumiendo la prestación de servicios que deben realizar privados.

Según datos de la Administración, a diario se presentan 2.500 incidentes en la capital, de los cuales 750 requieren una ambulancia (uno de cada tres). En 2015, de todas las llamadas que recibió el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE) en la que solicitaban ambulancias –advierte la Secretaría de Salud–, 7 de cada 10 fueron desde entidades privadas y apenas una fue por emergencia vital.

Esta fue la razón por la que el secretario de Salud, Luis Gonzalo Morales, le puso fin al contrato con empresas privadas de ambulancias. Morales argumenta que al estar atendiendo emergencias en entidades privadas, la ciudad estaba asumiendo costos que no le correspondían, ya que, según él, al Distrito únicamente le compete atender emergencias que ocurran en calles o espacios públicos y no aquellas situaciones que se presenten en ámbitos privados.

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Es decir que en caso de que un ciudadano sufra una emergencia en su vivienda, en la universidad o en un centro comercial, por ejemplo, es el establecimiento el llamado a disponer de un vehículo para su traslado a un centro asistencial y no la Administración.

“El Distrito tiene una obligación y es atender las emergencias: la gente que está en la calle, que la atropella un carro, un herido en un incendio o una inundación, pero los traslados privados y desde entidades privadas no son nuestra obligación. Eso no lo vamos a seguir pagando. Usted debe llamar a su EPS si tiene una emergencia o buscar su transporte. Es más, ni siquiera el Plan Obligatorio de Salud, que lo ha revisado tantas veces la Corte, lo cubre, salvo las verdaderas urgencias”, explicó recientemente el secretario en diálogo con El Espectador.

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Se estima que en la capital hay una ambulancia pública por cada 60 mil habitantes, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda que sea un vehículo por cada 25 mil personas. Si este cálculo se realiza sumando las ambulancias privadas –a las que no todos los bogotanos tienen acceso– la cifra alcanza a abarcar 12 mil habitantes.

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