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Cobro de alumbrado, a debate

El Concejo discutirá la propuesta del alcalde de cobrarles a los ciudadanos por el servicio de alumbrado público. Más allá de las posiciones a favor y en contra, la petición es que Codensa brinde un mejor servicio.

En las calles de Bogotá hay 340.740 bombillas de alumbrado público. El 69 % ya pasó su vida útil. / Cristian Garavito - El Espectador
En las calles de Bogotá hay 340.740 bombillas de alumbrado público. El 69 % ya pasó su vida útil. / Cristian Garavito – El Espectador
Foto: CRISTIAN GARAVITO/EL ESPECTADOR - CRISTIAN GARAVITO

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Si una noche usted mira Bogotá desde La Calera, la Torre Colpatria o la cumbre de algún barrio alto, contemplará el paisaje coloreado de amarillo por 340.740 bombillas que integran el alumbrado público, suponiendo que todas funcionan. Su luz no solo permite recorrer fácilmente la ciudad nocturna, sino que les da confianza a quienes la transitan. Es un servicio que, en teoría, ningún bogotano paga porque el costo lo asume el Distrito. Sin embargo, el alcalde Enrique Peñalosa propone, en el proyecto de Plan de Desarrollo, que los ciudadanos, y no la administración, costeen el servicio.

El cobro tiene el fin de aligerar la carga de la Alcaldía para que pueda contar con recursos adicionales. Está contemplado en el proyecto del Plan, al lado de otras contribuciones como cobros por congestión, valorización, pago para evitar el Pico y Placa y peajes urbanos. De salir avante, cambiará el modelo actual, en el que el Distrito le paga $180.000 millones al año a Codensa por la prestación del servicio. Los ciudadanos pasarían a pagarlo directamente.

Esto ya ocurre en ciudades como Medellín, Cúcuta, Quibdó, Manizales y Riohacha, entre otras. Además, el año pasado, el Plan Nacional de Desarrollo de Juan Manuel Santos fijó la posibilidad de que los municipios le cobren este servicio a la gente, aunque aún está pendiente su reglamentación. Sin embargo, el mismo Plan aclara que cobrar no es obligatorio.

Hacerlo es, entonces, una decisión política, y es ahí donde se abre el debate en Bogotá: mientras concejales oficialistas defienden la idea, desde la oposición la creen innecesaria.

Diego Molano, del Centro Democrático, plantea que Bogotá requiere más recursos y, en esa medida, está convencido de que se debe aprovechar la posibilidad que brinda la reciente ley. “Aprobaremos el cobro como una posible fuente de financiación , pero sujeto a la reglamentación que establezca la Nación”. La ley ya estableció, por lo pronto, que en caso de que se decida cobrar, la contribución la harán los consumidores de energía.

Manuel Sarmiento, del Polo Democrático, afirma que como el Distrito paga el alumbrado con recursos que percibe por impuestos, los contribuyentes ya pagan por él. “El alcalde debería, más bien, modificar el convenio con Codensa a partir del cual le paga por el servicio, que podría ser más barato”, propone. “Codensa, además, incumple sus obligaciones: al 77 % de luminarias se les venció la vida útil y, sin embargo, el Distrito le paga”.

Ese dato es de agosto de 2015 y consta en la respuesta que la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), entidad distrital que aplica la política pública de alumbrado, le dio a un derecho de petición del senador del Polo Jorge Enrique Robledo. En el documento, la Unidad recuerda que en 2002 Codensa determinó, mediante estudios técnicos, que la vida útil de las luminarias de sodio es de 7,9 años, ya que las afectan la polución y los rayos, por ejemplo. La Uaesp le confirmó a Robledo que “a agosto de 2015 existían 260.421 luminarias” que sobrepasaban ese tiempo, es decir, 77 de cada 100.

La entidad le dijo a El Espectador que, con corte a abril de este año, las bombillas con más de 7,9 años eran 237.773 (69 de cada 100). Siguen siendo mayoría, aunque han cambiado 22.648 bombillas, que ya no son de sodio, sino de mejores materiales, como halogenuro y tipo LED. Juanita Hernández, subdirectora de Alumbrado Público de la Uaesp, explica que, aunque tienen presente la definición de la vida útil de las bombillas, la verificación en terreno les muestra que pueden durar más tiempo, así que no necesariamente las cambian en caso de que lleguen a los 7,9 años. “Es un indicador, pero si cumplo estrictamente y ordeno el cambio de las luminarias que lleven ese tiempo, eso influirá en el costo del servicio”, advierte.

La funcionaria aclara, de todas formas, que se están revisando algunos puntos del convenio con Codensa. Esa empresa, dijo la Uaesp, ha incumplido con la verificación que debe hacer cada tres años de las variaciones en la vida útil de las bombillas. A eso se suma que, según Hernández, el Distrito no ha recibido oficialmente las 11.042 luminarias LED instaladas durante la anterior administración, ya que 1.545 (el 14%) incumplen las normas técnicas. No obstante la explicación de la funcionaria, concejales como Sarmiento creen que el hecho de seguir pagando por una luminaria que cumplió su vida útil lleva al Distrito a pagar de más.

Este diario intentó comunicarse desde el lunes con Codensa para que respondiera por estas inquietudes, pero no lo había hecho al cierre de esta edición. El concejal Molano, aunque partidario del cobro, también plantea la necesidad de mejorar el servicio. “Hay que debatir sobre los cortes de energía no programados, y si se están devolviendo los recursos por ese motivo”.

Este será otro punto en que el Concejo definirá si los ciudadanos deben meterse la mano al dril para que la Alcaldía pueda cumplir sus propósitos.

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