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Luego de demostrar su talento en las canchas de Argentina usando las camisetas de Argentinos Juniors (1976-1980) y Boca Juniors (1981-1982), Diego Armando Maradona daba el salto al fútbol europeo. El 4 de junio de 1982, el F.C. Barcelona anunció que había alcanzado un acuerdo con el cuadro xeneize para el traspaso del ‘pelusa’ a tierras catalanas por una cifra récord para la época de 1200 millones de pesetas -aproximadamente siete millones de euros-. Para Diego el cambio era inmenso, pasar de vivir con su familia, visitar a su novia cada día y jugar para equipos que tenían una gran afinidad con él era su costumbre y cambiar todo por el dinero, la fama y un escudo del cual se sentía lejano fue difícil.
En una entrevista, Maradona confesó que era un tipo muy apegado a su madre, “su comida y pasar tiempo con ella era muy valioso para mí”, dice el argentino. La ilusión por la nueva experiencia y los beneficios que esto le traería era gigante, pero el temor de estar lejos de su casa lo acompañaba en todo momento.
Luego de disputar su primera Copa del Mundo en España 1982, Maradona seguía generando una gran expectativa en el país ibérico a pesar de la imagen que dejo de mal perdedor tras una patada criminal que le pegó a Batista en el último partido de la selección albiceleste en aquel certamen. En su llegada, el aeropuerto El Pratt de Barcelona estaba inundado de gente a la espera del argentino. En su primera entrevista, diego dijo “no creía ser tan importante a pesar de lo que se ha pagado por mi”.
Desde el momento que conoció a sus compañeros, impuso su calidad. Julio Alberto, exjugadores del club blaugrana, recuerda la primera vez que vio a Diego. “Lo salude y le dije que lo que necesitara podía contar conmigo. En ese momento cogió unas medias envueltas como una pelota y empezó a jugar con ellas. No las dejaba caer. Todos nos miramos y no queríamos salir al campo porque creíamos que él podía hacer todo solo”.
Aunque tuvo un buen arranque de temporada, en diciembre de 1982 le detectan hepatitis y debe estar apartado del grupo y de las canchas por tres meses. Durante 14 partidos Maradona estuvo ausente y eso le costó al cuadro culé que perdió las eliminatorias de la Recopa de Europa y no pudo consolidarse en la liga local. Al final de la temporada, disputó 20 partidos y marcó 11 goles. El Barcelona ocupó la cuarta casilla del torneo español, peor logrando los títulos de Copa del Rey y Copa de la Liga. En este último marcó en la final frente al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu y fue aplaudido por el público local.
Para la temporada 83-84, Maradona llegaba como una de las estrellas del fútbol español y se esperaba mucho más de él en esa campaña. Sin embargo, en la cuarta fecha frente al Athletic Club de Bilbao, Andoni Goikoetxea le rompió su tobillo izquierdo y tuvo que salir en camilla del encuentro. En principio se estimaba una recuperación de seis meses, pero Diego logró retornar a las canchas tres meses y medio después en un partido frente al Sevilla. Pese a su lesión, marcó 11 goles en aquel torneo y fue una pieza clave para que su equipo volviera a disputar la final de la Copa Del Rey. Esta vez debía enfrentar al Athletic de Bilbao quien ya era campeón de liga.
La gran rivalidad de aquella época era entre el equipo vasco y el catalán, sumando el antecedente de la lesión de Maradona, se esperaba un partido intenso. Dicho y hecho, el encuentro estuvo marcado por las duras faltas de ambos conjuntos y un Diego que solo buscaba calentar y pelear con el rival. Tras el pitazo final, la victoria fue para el club de Bilbao con un resultado de 1-0. El jugador argentino no pudo contener su rabia y agredió a Miguel Ángel Sola, jugador rival. Esto llevó a que una batalla campal entre los dos planteles y una dura sanción para varios futbolistas, la más severa, para el ‘10’.
Tres meses sin poder disputar ninguna competición española sentenció la salida de Maradona del club blaugrana. Además, su mala relación con el presidente del club, José Luis Núñez, fue otro motivo para que su salida a Napoli se concretara.
En Barcelona tenía una vida nocturna muy activa, según confesó alguna vez allí fue donde tuvo su primer encuentro con las drogas. Esto y su constante espíritu rebelde y pensamiento en contra de lo que los directivos del equipo y el cuerpo técnico decía, volvían al Diego en un gasto más grande que un beneficio para la institución. Luego de eso, llegaría la etapa más brillante en la carrera del argentino en tierras italianas.
Diego Maradona nunca se sintió cómodo en España. Su edad, sus comodidades en Argentina o hasta incluso el mismo fútbol mostraron lo peor de él en aquellos años. “Cada vez que estaba dentro de la cancha sentía que estaba jugando al tenis, no me pude adaptar nunca”, aseguró en una entrevista. Igualmente, luego de levantar el título mundial en México 1986, volvió a Barcelona para una fiesta a la que fue invitado, mientras iban en el carro él miraba por la ventana y decía: “que gran ciudad. No se como me pude ir de aquí”.