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Suena insólito, pero ocurre en esta ciudad. Con apenas 11 años de edad, Estiven se vio obligado a dejar su tarea de ser niño, para asumir el papel de padre de familia y cuidar a sus dos hermanos John y Kevin, de 6 y 8 años. Hace dos semanas su madre los dejó abandonados y desde entonces él se dedicó a cuidarlos, a hacerles de comer y a trabajar para que nada les faltara.
El dramático caso ocurrió en la carrera 27 con calle 71 sur, el barrio Paraíso, de la localidad de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá. De acuerdo con el capitán Javier Gómez, jefe de la Policía de Infancia y Adolescencia, descubrieron el caso gracias a la denuncia de la comunidad.
En la llamada, los vecinos indicaron que había dos niños encerrados en una vivienda, que estaban llorando y pidiendo ayuda a través de la ventana. Al llegar al sitio, verificaron la situación y de inmediato empezaron a buscar entre los vecinos a alguien que conociera a los padres o a algún pariente responsable de los pequeños. La escena de la que fueron testigos momentos después fue conmovedora.
Al sitio llegó un niño, de11 años, quien con propiedad y con llave en mano abrió la puerta de la casa. Él era el jefe del hogar. Con la madurez de un adulto, les contó la historia a los policías. El pequeño era el hermano mayor de los niños y estaba encargado de su cuidado desde hacía dos semanas, cuando su madre los dejó solos en la casa. “Me dijo que se iba a trabajar a Chaparral (Tolima) y que después mandaba por nosotros”, explicó el niño.
Desde entonces él cumplía las funciones de padre. Madrugaba para hacerles desayuno a sus hermanos, luego debía dejarlos encerrados para salir a trabajar. Volvía antes del mediodía para hacerles el almuerzo y volvía a salir a buscar dinero para que no les faltara nada a sus hermanos. No se alejaba mucho, para poder estar pendiente de sus niños.
Al ingresar a la casa, relata el capitán Gómez, encontraron cómo en medio del desorden se notaba el esmero del pequeño por mantener entretenidos a sus hermanos. Había juguetes tirados en el piso y algunas hojas que les dejaba para que colorearan. “Este niño es un héroe responsable. Iluminado por alguna fuerza celestial y con un gran sentido de responsabilidad, sacó fuerzas para responder por sus hermanos pequeños y lograr que no les faltara nada”, opinó el capitán Gómez.
Al momento las autoridades no han podido dar con el paradero de la madre ni de algún pariente de los niños. Los tres menores quedaron bajo protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).
De acuerdo con cifras del ICBF, al menos dos niños al día son víctimas de algún tipo de abandono, delito que se paga con cárcel. Según el Código Penal Colombiano, quien abandone a un menor de 12 años o a personas que se encuentren en incapacidad de valerse por sí mismas, enfrentará una pena entre los 32 a 108 meses de prisión.
Alternativas *
Según el ICBF, el abandono es «una forma de maltrato infantil que se configura cuando los progenitores o representantes legales no suplen las necesidades que garantizan sus derechos, absteniéndose de proporcionar los alimentos, vivienda y educación o exponiéndolos a actos que atenten contra su dignidad e integridad física».
Aunque la pobreza es la principal razón detrás del abandono de niños en el país, el artículo 22 de la Ley de Infancia y Adolescencia dice que “si la familia carece de recursos para garantizar el nivel de vida adecuado para los niños, las entidades del Sistema Nacional de Bienestar Familiar deben brindar a la familia los recursos adecuados, mientras ella puede garantizarlos».
De acuerdo con el ICBF, los padres con dificultades tienen alternativas de apoyo, entre ellas la de acceder a la oferta de programas del Estado, que cuenta con estrategias como adherirse a la atención ofrecida a través de hogares infantiles, hogares comunitarios, vincularse con la Estrategia Nacional de Cero a Siempre, y en general vincularse a los programas de prevención del ICBF. Adicionalmente, pueden vincularse a los programas ejecutados a través de las alcaldías distritales y municipales.
Apartes tomados del artículo “Abandono: un delito que se castiga con cárcel”