Por dentro puro frenesí, por fuera cámara lenta. No había tiempo pero tampoco ganas de mostrar desespero. Hasta que llegó el turno de la portada, mi amnesia de quién era la protagonista descabezada es prueba de que no era una buena portada. Estrella sin nombre, estrella olvidada. En la noche habría que entronizar a alguien que mostrara el estilo CROMOS, el de toda la vida, el de la seducción con historia. Así fue como apareció la noticia y la imagen de una diva del cine. Se exhibía escultural pero no para anunciar una nueva película, sino para celebrar y recordarnos que su vida sumaba 70 años. Esa era la portada. Mi primera carátula. La eterna juventud de Sofía Loren algo tenía que ver con la placentera longevidad de CROMOS, igual de glamurosa y de protagonista. Ahora, ocho años después, surge otra portada con una Sofía hermosa que desprecia el tiempo y se vanagloria de llegar a los 40 como una rosa. Sofía Vergara, la pasión desbordada de una fémina currambera de mucha talla que “a veces fantasea con tener un busto chiquitico”. Así sigue CROMOS, con el perfume de la noticia.
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