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La campana de contención de petróleo sobre el pozo averiado en el Golfo de México responde bien a las recientes pruebas y por primera vez desde el comienzo del derrame ha dejado de manar petróleo al mar, según la firma BP.
En un comunicado, la empresa petrolera indicó que “durante las pruebas las tres aberturas están cerradas, lo que a efectos prácticos cierra el pozo… Aunque no se puede garantizar, se espera que no se vierta petróleo al mar durante la prueba”.
Las pruebas habían comenzado el miércoles cuando, una vez instalada la nueva campana de contención, de un peso de 75 toneladas, BP cerró la válvula principal del ingenio y dejó abiertas las aperturas laterales para averiguar cómo resistía la presión de la salida del crudo.
Durante la madrugada se detectó una fuga en el obturador, por lo que tuvo que suspender las operaciones. A lo largo de la noche se retiró el trozo de tubería averiada y se reemplazó por otro nuevo, lo que permitirá que a lo largo del miércoles se retomaran las pruebas de resistencia de la campana.
Las pruebas se desarrollaron a lo largo de 48 horas en periodos de seis horas cada uno. En cada uno de ellos se iba midiendo la presión interna de la campana. Si era demasiado baja, ello apuntaría a la existencia de otra fuga similar a la detectada en otra ocasión y habría que comenzar de nuevo.
La presión alta sí era una buena noticia: quiere decir que el dispositivo funciona como es debido y está en condiciones de soportar el flujo del crudo.