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¿Aumentó la miseria en Bogotá?

El índice que mide el efecto de inflación y el desempleo creciente en la ciudad retrocedió a los niveles de 2008. De continuar la tendencia, podría poner en riesgo los avances de la lucha contra la pobreza.

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En Bogotá hay una mala combinación: un desempleo que llegó en el último trimestre a niveles no vistos desde 2012 (10,4 %) y una inflación en ascenso que alcanza el 2,76 % en lo corrido de 2016, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Cuando estos dos indicadores comienzan a subir, no es una buena señal para ninguna ciudad, pues significa que cada vez más personas se están quedando sin su fuente de ingresos y al mismo tiempo el costo de vida se está incrementando. Este tipo de problemática se mide por medio del índice de miseria del economista estadounidense Arthur Okun, que es la suma de ambos indicadores, considerada como medida de bienestar social.

Este indicador en Bogotá cerró el 2015 en 15,32 %, un nivel que no alcanzaba desde la crisis financiera internacional de 2008, cuando llegó al 17,5 %. Y podría ser peor, pues el Distrito es una de las ciudades en las que la inflación para la población de bajos ingresos es una de las más altas en lo corrido de 2016 (3,08 %), siendo solo superada por Armenia (3,30 %). De manera que en la capital, donde uno de cada diez ciudadanos se encuentra en condición de pobreza, el índice de miseria sería aún más grande para los ciudadanos de menos ingresos. La pregunta que surge es: ¿Se mantendrá la tendencia en 2016?

“La inflación en Bogotá y en Colombia dependerá de cuánto más dure el fenómeno de El Niño y si se ven nuevos récords en el precio del dólar, pues ambos factores han sido los que más han incidido en el encarecimiento de la canasta básica en todo el país. Por el momento, se espera que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) siga subiendo hasta mitad de año, para cerrar 2016 en un nivel similar al del año pasado, alrededor del 6,50 %”, explicó Juan David Ballén, analista de Casa de Bolsa. Esto sugiere que el costo de vida no cambiará en gran medida su influencia en el índice de miseria de los capitalinos en el 2016. Para que el indicador de bienestar social baje tendría que haber una reducción en la tasa de desempleo de la ciudad.

Una de las apuestas del Gobierno para mejorar las cifras de desempleo en Bogotá es apoyarse en el Servicio Público de Empleo para conectar a las empresas con las personas que buscan trabajo. La directora de la agencia, Claudia Camacho, le contó a este diario que “durante febrero de 2016 estuvieron vigentes en Bogotá más de 172.000 vacantes y a pesar de la desaceleración de la economía, las oportunidades laborales siguen existiendo, pues el número de ofertas laborales aumentó 6 %. Entre las ocupaciones que más se demandaron estuvieron las de vendedor, técnicos y profesionales del nivel medio en las finanzas y la administración. Asimismo, estamos en trámites para abrir oficinas en las localidades con más tasas de desempleo y de esta manera poder brindar ayuda de primera mano”.

Sobre los efectos que tiene la mala combinación de desempleo e inflación, José Manuel Restrepo, economista y rector de la Universidad del Rosario, advirtió que “es momento para que el Gobierno implemente las reformas necesarias para controlar la inflación y mejorar los indicadores de la economía, pues se están poniendo en peligro los avances sociales de lucha contra la pobreza que se han logrado en Bogotá y en Colombia, pues en todo el país el índice de miseria también está disparado. Por esto es necesario que no se espere más para pasar la reforma tributaria estructural. No se puede esperar hasta el plebiscito por la paz”.

Los indicadores de pobreza y de pobreza extrema de Bogotá se han estabilizado en los últimos tres años en 10 % y 2 %, respectivamente. Y aunque no se cumpla la sentencia de Restrepo y no se pierdan esos avances, la ciudad todavía debe enfrentar la desigualdad socioeconómica que existe entre las localidades. Una muestra de ello es que, según la última encuesta multipropósito del DANE, la esperanza de vida de los ciudadanos que viven en Usaquén es cinco años mayor que los que habitan en localidades del sur, como Usme.

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