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El USS Blue Ridge, es la nave desde la que se coordinan las operaciones de la armada estadounidense en Asia y el pacífico. Eso quiere decir que desde allí reciben ordenes, 70 barcos, 300 aviones y 40.000 efectivos. Eso también quiere decir que ha sobrevivido a la guerra de Vietnam, a la Guerra Fía a las tensiones con China y con Conrea del Norte y precisamente por eso, sorprende tanto que, como lo reportó el Washington Post, haya recibido un golpe tan fuerte por parte de un hombre de un poco más de 1.8 de estatura y unos 160 kilos.
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Ya en marzo de 2017, nueve oficiales de la Armada habían sido detenidos por entregarle información clasificada a un contratista del pentágono. El “Gordo Leonard”, que es como conocían a Leonard Glenn Francis, se volvió célebre por establecer una red de corrupción en la que, a cambio de regalos, los militares favorecían los intereses de su empresa, encargada de abastecer a los barcos estadounidenses.
Siete años después del arresto de Francis, los detalles de las orgías, los trajes a la medida y las cenas exuberantes con los que el ciudadano de origen malasio corrompió a los marinos estadounidenses empiezan a salir a la luz.
De acuerdo con el Washinton Post, los oficiales que a lo largo de dos décadas desviaron recibieron sobornos de Francis, le ayudaron al empresario malasio a malversar al menos 65 millones de dólares del ejército estadounidense.
Como sucede con el resto de agencias federales estadounidenses, la Armada tiene reglas estrictas que le impiden a los funcionarios recibir regalos. Así las cosas, las cenas por más de un millón de dólares y las fiestas con decenas de prostitutas de diferentes nacionalidades excedían con mucho la prohibición de recibir presentes que cuesten más de 20 dólares.
Las irregularidades en los gastos del Blue Ridge provocaron una investigación secreta que empezó en 2010. Tres años más tarde, en San Diego, Francis fue capturado en San Diego y, tras haber admitido la malversación de fondos del ejército estadounidense, coopera con la justicia y está a la espera de su sentencia que podría llegar a los 25 años de cárcel.
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El comandante Mike Kafka, portavoz de la armada, le dijo al Washington Post que “La actividad criminal de Leonard Francis cambió el modo en que se realizan nuestras […] contrataciones a nivel global”.
A la fecha, el episodio de corrupción desencadenado por Leonard Francis, ha provocado la imputación de 30 marinos de los cuales 20 se han declarado culpables.