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La Champions League ya tiene a sus cuatro semifinalistas. Las armas quedaron en el suelo, el polvo comienza a asentarse y los sobrevivientes de la disputa europea miran con ambición la cima: Múnich, la puerta dorada al olimpo de los campeones. Barcelona, Inter de Milán, Arsenal y París Saint-Germain serán los protagonistas de una recta final marcada por la historia, las revanchas y una nueva era que asoma tras la caída del gigante de siempre.
Las semifinales tendrán el duelo entre Barcelona e Inter, un eco del pasado que resuena con fuerza desde 2010, cuando el cuadro dirigido por José Mourinho cortó en seco el sueño del equipo de Pep Guardiola y Lionel Messi. Aquella vez los italianos resistieron el asedio en el Camp Nou y sellaron una clasificación heroica que los catapultó al título. Hoy, 14 años después, el cruce se repite con otros protagonistas, pero con las heridas aún frescas en la memoria del barcelonismo.
La otra llave enfrentará a Arsenal contra PSG, un duelo de estilos entre un equipo inglés renacido bajo el mando de Mikel Arteta y el nuevo proyecto parisino de Luis Enrique, que tras desprenderse de los lujos de Messi, Neymar y Mbappé, ha encontrado una identidad más sólida, colectiva y madura. Dos técnicos con pergaminos, dos planteles ambiciosos y un mismo objetivo: disputar la final del torneo de clubes más importante del planeta.
Los cuatro semifinalistas consiguieron su cupo tras defender con éxito las ventajas que habían obtenido en los partidos de ida. Sin embargo, el camino no fue sencillo para ninguno, salvo para Arsenal, que no solo confirmó la serie contra Real Madrid, sino que dominó también la vuelta en el Santiago Bernabéu, un templo que muchas veces ha sido escenario de milagros blancos. Pero esta vez no fue así.
El equipo de Arteta llegó con ventaja de 3-0 tras su actuación en Londres, pero sabía que la historia del Madrid en Europa no permitía relajación alguna. A los pocos minutos, un penalti sobre Bukayo Saka pareció confirmar los peores temores del Bernabéu. Sin embargo, Thibaut Courtois detuvo el cobro con firmeza y encendió la esperanza. El Madrid pareció despertar, pero fue una ilusión. En el segundo tiempo, el mismo Saka marcó el 1-0, apagando la grada. Vinicius respondió rápido con el empate, pero el Madrid no encontró más caminos. Ya en el tiempo añadido, Gabriel Martinelli selló el 2-1 final, para sentenciar una eliminación temprana que marca el fin de una era.
Más dramática fue la noche en Milán, donde Inter y Bayern Múnich se jugaron todo en un partido de dientes apretados. El gol de Harry Kane al minuto 52 puso el global 3-3 y revivió las esperanzas alemanas, pero el conjunto italiano no se dejó arrinconar. Apenas seis minutos después, Lautaro Martínez, el capitán y alma del equipo, empujó el balón al fondo de la red para devolver la ventaja. Luego Benjamin Pavard estiró la distancia a 5-3 en el global. No obstante, ni siquiera eso fue suficiente para respirar con tranquilidad. A los 76 minutos, Eric Dier marcó el 2-2 para el Bayern y volvió a poner a temblar al estadio Giuseppe Meazza. Los minutos finales fueron una batalla de nervios, con el Inter defendiendo como en los viejos tiempos y el Bayern arremetiendo como una ola desesperada. Al final los italianos resistieron y consiguieron el pase a semifinales en una de las series más intensas del torneo.
Barcelona, por su parte, también vivió su propio infierno en Dortmund, pero hace dos días. El 4-0 logrado en casa parecía definitivo, pero el Borussia se lanzó con valentía en la vuelta. Serhou Guirassy fue el héroe local con un triplete que puso contra las cuerdas al equipo de Hansi Flick, quien vivió su peor noche internacional desde que llegó al banquillo culé. Un gol en propia puerta de Bensebaini le dio algo de alivio a los catalanes, pero no evitó que el partido terminara con el corazón en la garganta. Aun así, Barcelona volvió a unas semifinales después de seis años, con una plantilla joven, un técnico nuevo y la ambición intacta. En los papeles, por rendimiento y nombres, son favoritos frente al Inter, pero lo visto en cuartos dejó claro que nadie puede confiarse en este torneo.
Por último, el PSG logró sobrevivir en Birmingham, en un partido que parecía sencillo y terminó en tormenta. Ganaban 2-0 con goles de Hakimi y Nuno Mendes, pero Aston Villa reaccionó con una furia inesperada. Tielemans, McGinn y Konsa marcaron tres tantos y pusieron en jaque a los franceses. El PSG supo aguantar el vendaval final y, con el global de 5-4, se metió entre los cuatro mejores de Europa. Este equipo, sin figuras rutilantes, salvo Ousmane Dembélé, pero con un bloque fuerte, parece más preparado que nunca para alcanzar el sueño que les ha sido esquivo.
Así quedaron definidas las semifinales: Barcelona vs. Inter y Arsenal vs. PSG. Cuatro escudos, cuatro caminos distintos, cuatro formas de entender el fútbol y todos con una misma meta: alcanzar Múnich y tocar la gloria. La batalla por el olimpo de los campeones ha comenzado.
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