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CONOCIDO EL PLAN PROSPERIDAD para Todos, ¿hay buenas nuevas en materia de nuevos sectores basados en la innovación para el cuatrienio 2011-2014?
Si el lector está de acuerdo en que la creación de riqueza debe basarse en el conocimiento y, por ese camino, en la innovación, abra el Capítulo III del Plan (Crecimiento sostenible y competitividad). Se emocionará leyendo el aparte llamado “Innovación para la prosperidad”.
Allí le dirán que los países de alto crecimiento son aquellos que invierten en actividades asociadas a la innovación y que Colombia enmendará no haber hecho la tarea (invertimos menos del 0,2% del PIB en investigación y desarrollo, insignificante para competir en la economía global del conocimiento). Se corregirá, asimismo, la baja tasa de solicitudes de patentes (dos solicitudes por millón de habitantes al año).
A menor innovación, mayor énfasis en la exportación de primarios: “… en la estructura exportadora (…) predominan productos primarios y no productos con mayor capacidad de generación de valor agregado como las manufacturas con contenido tecnológico” (DNP, p. 167). Situación indeseable que, según el plan, debe cambiar.
Una de las locomotoras del plan es la de Nuevos sectores basados en la innovación. ¿Qué peso tiene dentro del plan plurianual de inversiones?
En total, las inversiones del cuatrienio ascienden a $564 billones, sumando recursos públicos y privados (pesos de 2010). De ellos, $234 billones corresponden a las “locomotoras para el crecimiento y la generación de empleo”, es decir, cerca del 42% del total. Del total de inversiones en las locomotoras, 41% se orienta a la locomotora minera y energética ($96,6 billones).
A los nuevos sectores basados en la innovación les corresponde menos del 1% ($215 mil millones en cuatro años). (Debe aclararse que las regalías aparecen como fuente en varias partes del plan, incluyendo la innovación, sin que se diga cuánto ni en qué rubros intervendrán tales recursos).
La locomotora clave es la minera y energética. Interrogantes importantes ameritan ponerle algún freno a la euforia que desata en ciertos ámbitos: intensiva en capital (tuberías, bombas, taladros, válvulas y tanques), mala cliente de proveedores nacionales, pobre en creación de empleo y en transferencia de tecnología, asociada a altos riesgos ambientales. Además, factor básico de la revaluación por partida doble: por las inversiones extranjeras y las divisas de los productos de exportación.
Como dijo Rodrigo Botero, ministro de López, en el Congreso Nacional de Exportadores (Medellín, Sep. 8/2010): “A Colombia no le conviene orientar su comercio exterior en favor de la exportación predominante de recursos naturales no renovables. Tampoco debe permitir la especialización perversa en detrimento de la producción nacional que caracteriza a los petro-Estados. Ése es el reto de política económica que subyace buena parte de la discusión acerca de la revaluación de la moneda nacional”.