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En nueve años que completa la guerra en Afganistán, nunca en un mes las tropas de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) habían sufrido tantas bajas. A junio aún le resta un día, pero sus índices de muerte ya superan el récord de agosto de 2009, en el que murieron 77 soldados por el conflicto que se disputa contra la organización armada talibán.
El fin de semana pasado, en distintos combates en el territorio afgano, siete soldados fallecieron y ampliaron a 95 el número de muertes en las tropas. El momento en que se dan estos hechos está acompañado por la salida del general Stanley McChrystal, quien fue el comandante de las fuerzas extranjeras hasta el miércoles pasado, cuando la publicación en la revista Rolling Stone de frases críticas y burlonas sobre el papel de Estados Unidos en la guerra le costó el puesto.
En general, de acuerdo con las estadísticas, 2010 no ha sido un buen año para las tropas de la OTAN. A pesar de que su pie de fuerza aumentó a 150.000 hombres, las bajas parecen crecer de manera proporcional a la llegada de nuevos soldados. El total de efectivos fallecidos de 2009 fue de 521. Este año, cercano a cerrar su primera mitad ya registra 315.
El aumento en la mortandad al parecer está relacionado con el giro en la estrategia que promovieron los ejércitos estadounidense y británico a finales del año pasado, cuando confeccionaron una ofensiva para recuperar las provincias afganas del sur, la zona en la que la insurgencia talibán tiene sus fortalezas.