
Alberto Casas es elegante con un propósito
Siempre ha comunicado su arte sartorial sin preocuparse por sobresalir. Quiero decir con esto que combina los colores de sus camisas y corbatas arriesgándose a salir de lo convencional. Tiene bien claro que la elegancia de un hombre parte de su camisero. Sus cuellos son impecables, pero cuando no está formal, de corbata, sale airoso, cosa que no es tan sencilla. Se nota que dedica buen tiempo a la escogencia de calzado, zapatos y medias, que es donde, después de la camisa, se hace notar el caballero.Darío Arizmendí / Y eso que no es bogotano
Al decir esto quiero resaltar que, para un señor que no se crió en clima frío ni con los estrictos parámetros de la capital, es más difícil que el diario vivir corporativo le salga natural y elegante. Darío se preocupa por sus sacos, que hormen bien; usa materiales agradables al tacto, finos, con buena caída. Sabe combinar sus corbatas de colores llamativos con camisas de buen cuello. Se conoce. Ese es el principal ingrediente para un hombre público que tiene que manejar una imagen frente a la gente.Alejandro Estrada/ parece salido del romancero gitano
Su color aceituna y el pelo bien cortado y abundante le dan una apariencia muy cosmopolita. Se viste de traje completo sin corbata, el “casual chic” que hasta cierta edad funciona. Usa marcas finas y buenos accesorios que representan al ejecutivo joven de hoy que vive entre los aviones.Manolo Cardona / es el galán de galanes
Se viste para interpretar de la mejor manera el papel que le corresponda. Esa es la verdadera herramienta de la moda: suplir, acompañar. Manolo conoce el lenguaje de la elegancia, que fluye con sus movimientos y con sus gestos; encarna perfectamente el prototipo de Mad men, la serie televisiva que revolucionó la moda masculina. Corbatas y solapas delgadas y bota tubo que, con su figura, están perfectas. Se ve bien con barba o recién afeitado. Usa buenos vestidos y jeans muy bien escogidos.José Gabriel Ortíz/el hombre vanidoso
Es deportista y su cuerpo atlético lo ayuda mucho; ama el tenis y por eso su frescura es evidente. Tiene claro, al haberse convertido en un hombre de televisión y ahora de la diplomacia, que la moda es para darle poder a la imagen, y lo logra a cabalidad. Buenos vestidos, camisas llamativas que sabe combinar con sus corbatas. En tierra caliente se ve igual de bien. Es vanidoso y eso en un hombre es un ingrediente importante.