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“Todos tenemos nuestra sombra” del barranquillero Gonzalo Fuenmayor, buscará que el contacto con el espectador suscite los reflejos de la doble influencia cultural que ha marcado su práctica artística: la hispana y la norteamericana. Barranquilla fue el escenario en el que trascurrieron su infancia y juventud, y su carrera profesional se ha desarrollado en Estados Unidos. Su acercamiento con la cultural norteamericana le ha facilitado identificar los estereotipos que se generan a partir de la identidad caribeña, y que, a lo largo del tiempo, se han convertido en símbolos locales como el tucán, la piña, la palmera y el banano; fruta que como ningún otro alimento se ha convertido en la paradoja de la abundancia y la pobreza, al ser una de las principales fuentes de alimentación de la población y también la causa de su explotación. Profundiza en lo que se ha llamado el “drama del banano”.
La obra de Fuenmayor reflexiona sobre las condiciones sociopolíticas en las que la identidad de un país como Colombia, nación en desarrollo y con una coyuntura de conflicto permanente, ha tenido que construirse y de qué manera se ha difundido a través de las generaciones.
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“Deseo” de Aurora Lario
El cuerpo y su carácter simbólico y religioso. Sus formas y las diferentes representaciones. Las partes convertidas en una obra de arte. Bajo el título de “Deseo”, Lario reúne un conjunto de proyectos en los que ha trabajado los últimos años y enfocada en todo lo que puede comunicar el lenguaje no verbal, traduce la simbiosis entre fragmento y psique. La española comenzó a interesarse por el cuerpo a partir de los exvotos, ofrendas que comenzaron a interesarle desde muy temprana edad y que, desde su expresión de deseo por poseer algo que se extraña, captaron la atención de la artista para que posteriormente trabajara en su relación con lo sobrenatural y la expresión popular que ahora son determinantes en la construcción de su obra.
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Alejandro Obregón: 1936-1992
El trabajo de Obregón, considerado como uno de los artistas más importantes del siglo XX, llega a la Galería El Museo con una retrospectiva que reúne sus obras en los que sus planteamientos pictóricos innovaron en la tradición plástica. La muestra rescata los picos en la carrera del artista, en los que puede seguirse un poco más de cerca el desarrollo de su labor como pintor. La exposición se inicia con su primer cuadro Invierno en Boston. También se destacan obras como Pez Dorado (1947), y la Mesa de Gólgota (1952), con la que el artista incorporó un lenguaje simbólico que se mantuvo vigente en sus pinturas posteriores.
Se pretende que, con estas obras, la majestuosidad de Obregón se destaqué aún más y se aproveche la oportunidad de ver tesoros del patrimonio cultural que han sido escasamente expuestos.