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Más plebeyos en la corona

Luego de ocho años de romance con su profesor de gimnasia, la princesa Victoria de Suecia contrajo matrimonio.

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La princesa Victoria de Suecia no pudo callar más. Una mañana de 2006, luego de sostener un encuentro a escondidas con su profesor de gimnasia de quien se había enamorado dos años atrás, decidió que ya era hora de hablar. Cuando la mesa del desayuno estuvo dispuesta en el palacio de Solliden, residencia de verano de la monarquía sueca, lo confesó: “Estoy enamorada de Daniel, mi profesor de gimnasia”, les dijo a sus padres, el rey Carlos Gustavo y la reina Silvia.

El rey no lo aceptó. Le gritó que eso no podía ser. Que en contra de todos los consejos, había cambiado las leyes de sucesión en su país para que fuera ella quien heredara el trono. Y le prohibió seguir viendo a su enamorado plebeyo. La reina Silvia no dijo nada. Pero más tarde, en una conversación más serena, le recordó a su consorte que ella, al igual que Daniel Westling, había sido una plebeya.

En 1972, Silvia Sommerlath —hija de un empresario alemán y una dama de alcurnia de Brasil— se enamoró del rey Carlos Gustavo. Entonces, la actual reina era jefe de azafatas de una aerolínea alemana y los asesores del rey no aceptaron la relación. No obstante la oposición, la pareja contrajo matrimonio en 1976.

A pesar de su pasado, el rey Carlos Gustavo se demoró en aceptar el romance de su primogénita. Sólo hasta febrero del año pasado, luego de un consejo de Estado en el Palacio de Estocolmo, el primer ministro, Fredrik Reinfeldt, anunció que el rey había autorizado la boda para el 19 de junio de 2010, la misma fecha en la que él se había casado. Era la señal de que Carlos Gustavo de Suecia aceptaba a un plebeyo en su familia.

Sin embargo, muy pocos suecos creyeron que el matrimonio de la princesa Victoria se llevaría a cabo, pues desde hacía tres años se tejían muchas especulaciones frente al compromiso. Sólo hasta ayer, cuando el arzobispo Anders Wejryd, cabeza de la Iglesia Luterana sueca, le dio su bendición a la pareja en una ceremonia en la catedral de San Nicolás de Estocolmo ante cerca de 1.100 invitados de las casas de la realeza europea.

A la princesa Victoria no se le conocieron muchos pretendientes. Por su perfil tímido y reservado fue considerada como una posible novia del príncipe Felipe de Borbón. Pero ella, al igual que Felipe, escogieron como consortes a personas que nada tenían que ver con la realeza. La primogénita de los reyes de Suecia nació en Estocolmo el 14 de julio de 1977 y estudió ciencia política e historia. Hoy en día es la única mujer heredera del trono del mundo.

Su esposo, Daniel Westling, hace tiempo dejó de ser un entrenador personal para convertirse en un prominente empresario. Desde 2006, el profesor de gimnasia se dedicó a consolidar la cadena de gimnasios más grande del país, a la que hoy en día asiste lo más selecto de la sociedad sueca.

Su llegada a la familia real sueca es el problema menor de esta casa monárquica. El rey Carlos Gustavo y la reina Silvia tienen otros dolores de cabeza, ocasionados por sus otros dos hijos: Magdalena y Carlos Felipe. La primera, tenía fecha de boda con el empresario Jonas Bergstrom, pero luego de una crisis rompió con él. A pesar de las consultas con psicólogos y terapistas de pareja, Magdalena, que llevaba siete años de noviazgo, empacó sus maletas y se fue a vivir a Nueva York.

Según rumores, la pareja terminó por las continuas infidelidades de Bergstrom. Una modelo noruega habría revelado detalles escabrosos de un ardiente romance con el joven abogado.

Por otro lado, las andanzas de Carlos Felipe, el playboy de la monarquía escandinava, escandalizaron hasta al más liberal de los suecos cuando terminó su relación de 10 años con la ejecutiva publicitaria Emma Pernald. La razón de la ruptura se llama Sofia Hellqvist, una joven modelo con un currículo que incluye la participación en un reality y unas provocativas fotos en una revista masculina, para la que posó vestida sólo con una serpiente que le rodeaba el cuello y un tanga.

La historia de Victoria y Daniel, al parecer, tiene un feliz final. Westling recibirá el título de príncipe y duque de Västergötland y entrará a la realeza, que por estos días no atraviesa por su mejor momento, pues el costo excesivo de la boda (US$2,5 millones) desató duras críticas de los suecos. No era para menos, ellos tuvieron que apretarse el cinturón por cuenta de la crisis económica, mientras la corona gastó millones en una fiesta.

Flores colombianas para la princesa

Cerca de 40.000  unidades de las mejores rosas, claveles, hortensias y lirios fueron escogidas por el Fondo de Promoción de Exportaciones y el Gobierno colombiano como regalo para la princesa Victoria de Suecia, que se casó ayer en Estocolmo.

“Este gesto acerca a los dos países y supone una gran oportunidad para que el mundo conozca la belleza de las flores colombianas, es un regalo especial a la princesa Victoria”, aseguró, Nubia Martínez,  presidenta del Fondo estatal.

La idea con este regalo es consolidar el mercado de las flores colombianas en el extranjero. El presidente de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores), Agusto Solano, señaló que las ventas de flores al exterior totalizaron US$1.049 millones en 2009.

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