El Teatro El Paso acaricia la utopía

Por estos días el teatro El Paso de Pereira está viviendo un buen momento, tal vez uno inigualable en su carrera artística. Tres acontecimientos han señalado su nuevo rumbo en este último mes: la inauguración de su sede propia, el lanzamiento de Primer Festival Internacional y la consolidación de su Encuentro de Lecturas Dramáticas. 

Cada vez más tarde, una de las obras puestas en escena por el grupo de teatro El paso, de Pereira.  / Cortesía
Cada vez más tarde, una de las obras puestas en escena por el grupo de teatro El paso, de Pereira. / Cortesía

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En los sardineles de una espléndida casa del barrio Maraya de Pereira se agolpa una veintena de personas que en fila india van ingresando al lugar. Sin letrero aún en la entrada, la congregación de este número de personas, al despunte de la noche es un misterio, en un barrio que tiene mucha vitalidad en el día, cuando las ONG´s que han repoblado el sector en la última década están en pleno desarrollo de sus actividades, pero no así, en la noches cuando el barrio parece casi deshabitado.

Esto comenzó a cambiar a partir del 12 de octubre. Ese día los cómplices que han visto de cerca el crecimiento de la compañía teatral fueron los privilegiados a asistir a la inauguración de su propia y nueva sala, La Textilería, con capacidad para 60 personas y todas las condiciones técnicas en luces, acústica, vídeo y escenografía necesarias para ofrecer un espectáculo de alta calidad.

Mauricio Gómez Ossa, asistente y reconocido gestor de la ciudad calificó el hecho como un “paso histórico” tanto para la compañía teatral como para Pereira. Para César Castaño, su director y fundador, la materialización de este espacio es un forma de “acariciar las utopías”.

Ya hay quienes comienzan a ver a César Castaño como un visionario que se atrevió a descentralizar la oferta cultural de Pereira a otras zonas más tranquilas e insospechadas, donde nadie le había apostado a abrir un espacio quimérico como este, que además se anticipa al proyecto urbanístico San Mateo que en un par de años será un foco de desarrollo local.   

Con este espacio, Castaño pretende conquistar otro tipo de público que todavía se ha mantenido muy al margen de esta clase de programación y que pertenece a otras zonas más residenciales y diversificadas. No es sino sentarse en los ecléticos sofás del café-bar que abre antes de cada espectáculo, para darse cuenta que lo está logrando, que su sala siempre está llena de personas diferentes a las que se acostumbran a ver en la movida cultural del centro. Niños, adolescentes en plan de fin de semana, pero también parejas de novios, familias y hasta personas inadvertidas y solitarias llegan a sus obras, se sientas en la cómoda silletería y esperan a que comience el encantamiento del teatro.

Del 12 al 30 octubre se está llevando a cabo el Encuentro de Lecturas Dramáticas en su novena versión, que goza de la fortuna de ser el único evento en su género en Colombia, porque el teatro no se ve, sino que a partir de los textos que se leen, se imagina su magia. Después de casi una década de trabajo continuo, este evento ya tiene su público propio, que años tras año asiste para oír las voces del teatro, que no solo suenan en la sala oficial sino también en colegios como El Rafael Uribe Uribe y la Escuela Normal Superior, también en barrios como el Parque Industrial y en corregimientos cercanos como Puerto Caldas.

Muchas obras antes de ser debutadas en las tablas pereiranas pasan por esta experiencia de lectura, que es al mismo tiempo un buen termómetro para medir la conexión de teatro con el público, como fue el caso de la obra  Fuegos de Margarite Yourcenar y dirigida por Félix Antequera, reconocido actor cubano, quien recientemente se radicó en la ciudad para apoyar proyectos académicos de las artes escénicas locales.

Antequera no es el único que ha llegado de otras tierras para alimentar el teatro pereirano, pues del 15 al 30 octubre se está realizando el Primer Festival de Teatro “Un paso a la escena” que este año cuenta con la participación de grupos al nivel de Teatro de los Andes de Bolivia, el Matacandelas de Medellín, Diritambo de Bogotá, junto a grupos reconocidos de la ciudad como Tropa Teatro, Cicuta Teatro y por su puesto los anfitriones.

Los grupos y las obras elegidas para esta oportunidad tenían el tema de la cultura popular como eje transversal pues la compañía del Teatro El paso está muy interesada en profundizar en esta estética, debido a que adelantan la construcción de una trilogía que comienza con Lámina y pintura, un collage barroco y autobiográfico que se sumerge en el peculiar ambiente de un taller de mecánica.

El 24 de noviembre de este año se estrenará el segundo montaje, Parábola de la risa y la tristeza; y Los Tumbaos, tercera y última obra, no tocará las tablas hasta dentro de un año, así que se puede decir que esta compañía teatral está dando pasos largos y seguros que extenderán su vida y por qué no, la de una ciudad, que parece estar creciendo al ritmo del teatro. 

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