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La selección de Colombia vive una jornada decisiva en el Sudamericano Femenino Sub-20 de Paraguay. Se mide con Brasil, un rival histórico que siempre es de cuidado, y al que debe vencer. Para lograrlo la tricolor necesita que todos sus engranajes funcionen y así quedarse con los tres puntos. Una de las piezas claves del funcionamiento de esa máquina llegó desde Bogotá al mediocampo para liderar una nueva generación con hambre de gloria. Se trata de Mariana Silva, promesa de Independiente Santa Fe, quien desde los 16 años ya tiene un contrato profesional y que antes representó al país a nivel sub-17 tanto a nivel continental como mundial.
Felipe Prada, hoy preparador físico de Millonarios pero que trabajó con ella en Santa Fe, comentó que quizás en temas de musculatura y biotipo no es la más alta ni la más fuerte, pero siempre vio en ella una agresividad que “cuando entraba a la cancha y tenía el balón, se transformaba”.
Esa intensidad, esa entrega, se forjó en el inicio de su camino futbolístico, primero en Gol Star, una escuela emblemática de Bogotá, la misma de la que salieron referentes como Natalia Gaitán y Tatiana Ariza. En esa academia estableció amistad con Melany Díaz, quien al igual que ella también llegó a las filas de las leonas.
Sus condiciones le permitieron a “Mari” —como le dicen sus amigos— ser citada por la selección de Bogotá. Trabajó con entrenadores como Alejandro Camacho y Alejandro Arciniegas, quienes hoy comandan la selección colombiana femenina Sub-15. Con ese rendimiento no fue de extrañar que su nombre apareciera en el radar de Carlos Paniagua, DT de la Sub-17 y la Sub-20.
Además de representar al país a nivel juvenil, Silva demostró proyección con su debut como profesional a los 16 años con Santa Fe. El año pasado, en el que las leonas quedaron subcampeonas de la Liga BetPlay, fue un revulsivo para el profe Ómar Ramírez. Este 2026, tras la salida de María Camila Reyes, se espera que la joven bogotana tome más protagonismo en el cuadro cardenal.
Con su presencia constante en los microciclos, no fue sorpresa para nadie que estuviera entre las convocadas al Sudamericano Sub-20 que se celebra este año en Paraguay. En este certamen continental registra ya cuatro partidos, todos ellos como inicialista, y una asistencia. Para Paniagua es una de las fijas.
Paralelo a su crecimiento deportivo, la vida académica de Mariana atravesó dificultades que revelan el otro rostro del sacrificio. En un sistema de educación tradicional perdió materias por sus múltiples ausencias en entrenamientos y competencias.
Sin embargo, en 2021 encontró en Clan Academy, un colegio de Bogotá enfocado en deportistas, un espacio que se adaptó a sus rutinas de concentraciones y alto rendimiento. Por esa institución han pasado deportistas de distintas disciplinas, como el ciclista Rónald Bernal, hermano de Egan Bernal; los pilotos Gerónimo Gómez Azza y Amador Martínez Sáenz; o los hermanos Alejandro y Luciana Martínez, integrantes de la selección colombiana de squash.
Sebastián García, líder de marketing y comunicaciones de Clan Academy, recuerda que Mariana “siendo de la selección de Bogotá y destacando por su nivel futbolístico en el colegio donde estaba, perdió hasta educación física. Tenía muchas inasistencias porque estaba en concentración o en competencia”.
Ese cambio le permitió tener una formación integral al tiempo que seguía con su proceso deportivo. Mariana se destacó por su comunicación asertiva y habilidades sociales. “Recibió una beca de inglés —materia que al principio le costó mucho— para complementar estas habilidades. Ella misma nos contó que cuando fue al Mundial servía como traductora para sus compañeras”.
En lo académico, Mariana se destacó en matemáticas. Tiene afinidad por la administración y las ciencias económicas, que es lo que quiere estudiar ahora después de graduarse el año pasado. Le parece clave seguir formándose profesionalmente en paralelo a su trabajo con Santa Fe y la selección de Colombia.

“A pesar de años como 2024, en donde estuvo haciendo todo el proceso para el Mundial Sub-17, el Sub-20 y con Santa Fe, nunca bajó la guardia en el colegio ni en sus calificaciones. Ella siempre aporta lo mejor de sí para conseguir sus logros y también para las personas que la rodean. Eso es algo no negociable en ella”.
En ese proceso jugó un papel clave el plan de estudios de Clan Academy, que no solo le ayudó a ajustar horarios, sino a sostener esa doble vida de viajes, convocatorias y presión competitiva. Daniela Pardo, psicóloga deportiva y líder del proyecto, fue testigo directa de la evolución de Silva.
“Tuve la oportunidad de acompañar a Mari los últimos dos años y medio de su colegio. Sabemos que no la tuvo fácil a nivel académico, que le costaba el inglés, pero hizo un gran esfuerzo para sacar su diploma internacional. Además, cada vez que estaba en el colegio lograba una cercanía especial con sus compañeros y se convertía en ejemplo para otras deportistas más pequeñas”.
En el Sudamericano Sub-20 2026, Mariana se suma a ese grupo de promesas quienes, como Luisa Agudelo o Maithe López, ilusionan al país con un proyecto que no solo sea competitivo, sino que por fin logre el ansiado título continental de la categoría.
Si bien es cierto que la tricolor arrancó el hexagonal con el pie izquierdo tras caer 1-0 contra Ecuador, este jueves, ante Brasil, Silva y sus compañeras tienen la oportunidad de reponer el rumbo y escribir una nueva historia en Paraguay.

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