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Hace ya 15 días que el señor Luis Bedoya decidió, a título personal, que el técnico de la Sub-20 se quedaría en el cargo.
Su apoyo irrestricto a Lara supuso que la votación terminaría 4-3, pues el impuso su voluntad. Todavía no se conocen las razones lógicas y coherentes, diferentes a los caprichos personales o los respaldos ‘empresariales’, para que el fracasado técnico de la más fracasada selección Sub-20 siguiera en su cargo.
Desde entonces, Bedoya afín a su política “autista” no ha dado explicaciones sobre el tal “soporte psicológico” que le iban a brindar al técnico para que pudiera reconstituir un grupo totalmente disperso, desmembrado, que perdió la credibilidad en su conductor. Hace ya 15 días y todavía no se ha reanudado el trabajo en la Sub-20 a cinco meses del Mundial. Es como si no existiera el compromiso deportivo y todo hubiera sido bien hecho. Lara no da muestras de vida, no hay convocatorias, no hay partidos, no hay microciclos, no hay trabajo, no hay nada.
Esta semana se cayeron los dos partidos amistosos en las fechas Fifa de final de mes, que la Federación había dicho tenía firmados con China y Corea. No había nada escrito y los empresarios prefirieron llevar a Honduras, más barato y mundialista en Sudáfrica, antes que a Colombia.
La Sub-20, la de mayores, por donde se le mire, el señor Bedoya está dando muestras de pasar por su peor momento en el comando de la Federación. Su espíritu individualista, su falta de comunicación, ese “autismo” de yo con yo, no delegando, queriéndolo hacer todo, desconfiando hasta de la sombra, está pasando factura y las cosas van mal, muy mal, en todo sentido.
El entorno cercano a Bedoya está preocupado por el talante distante y la falta de gestión que muestra Bedoya en los últimos meses. Parece encerrado en una caparazón y no le entran razones, el síndrome del poder, ese que convierte a un presidente en un “faraón” cercano a cualquier Gadafi, lo está carcomiendo.
Bedoya, evalúese, como va… va muy mal, va rumbo al fracaso absoluto y con usted se entierra el Mundial Sub-20 en lo administrativo y deportivo, y la clasificación al Mundial donde ya lleva dos fracasos consecutivos.