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Libia latinoamericana

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POR DIFERENCIAS GEOGRÁFICAS, políticas, culturales, históricas y demás, no resulta fácil comparar con precisión algunos países africanos con otros de nuestro continente.

Salvo ciertos indicadores que en abstracto pueden cotejarse, y que describen índices de pobreza, desigualdad o insalubridad, no son muchas las coincidencias que tenemos con esta parte del mundo. Sin embargo, la actual coyuntura revolucionaria que se extiende por el norte del continente africano ha generado en algunos, particularmente en los que defendemos la libertad, una importante añoranza. Ojalá que la inconformidad, aquilatada por lustros de opresión en Cuba, siguiera el ejemplo africano y se manifestara de manera determinante y lograra poner fin de una buena vez a la dictadura.


Muchos quisiéramos que la revolución democrática y el fin de la opresión llegaran a Cuba por cuenta de una transición pacífica y rápida dirigida por los otrora barbudos que comandaron la revolución contra Batista. Sin embargo, esta hipótesis tiene pocas dosis de optimismo. Las últimas reformas aparentemente en marcha son lentas y privilegian la salvación del régimen sobre la de once millones de cubanos. La falta de libertad individual y la violación constante de los más elementales derechos humanos son de tal magnitud que basta recordar que el régimen cubano impide a sus ciudadanos salir de la isla, pues supone que si lo permite sólo quedarían en ella quienes tienen dificultades materiales que les impidieran fugarse. Si fuera tan agradable y tan bueno lo que allá sucede, no habría razón para tener un aparato oficial dedicado a otorgar permisos de salida, sino una organización poderosa que pudiera detener la masiva solicitud de entrada de ciudadanos dispuestos a dejar cualquier cosa en su lugar de origen con tal de disfrutar los privilegios de vivir en comunismo.


Ahora bien, ¿qué pasaría si en Cuba se desataran protestas similares a las que vemos todos los días en directo desde el norte de África? Aquellos a quienes obligan cada cierto tiempo a aplaudir en la calle los discursos de Fidel, ¿estarían dispuestos esta vez a salir a protestar en contra suya? ¿Qué pasaría si los jóvenes cubanos decidieran escoger este momento histórico para salir a la calle y dar su batalla por la libertad, la democracia y el buen gobierno? ¿Raúl y Fidel tomarían el camino de Mubarak? ¿O por el contrario el de Gadafi, y ordenarían masacrar la población? ¿Será que los dictadores se retirarían esta vez a la Sierra Maestra a contestar memoriales para la Corte Penal Internacional por cuenta de tantos años de delitos cometidos contra la humanidad? ¿O más bien estaríamos ad portas de ver a Chávez apoyando a los Castro y reemplazando al ejército cubano, que seguramente no estaría dispuesto a disparar contra su gente? ¿Cuál sería el comportamiento de la América Latina libre y democrática que con frecuencia es tolerante con las aventuras comunistas y totalitarias?


Nadie quisiera un muerto más en Cuba. Los que tiene en su haber la revolución ya son bastantes. Pero creo que una inmensa mayoría de demócratas alrededor del mundo sí quisieran ver la bandera de la libertad finalmente ondeando en La Habana, a los responsables de tanto sufrimiento respondiendo ante instancias penales internacionales y a la comunidad internacional apoyando sin vacilación la llegada de la libertad.


Twitter: @NicolasUribe

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