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Venezuela y Cuba, ¿la misma patria?

La colaboración de Cuba con Venezuela desde que Hugo Chávez asumió el poder se ha extendido.

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"Así como es importante estar preparado para defender la patria militarmente, también tenemos que estar listos para defenderla políticamente de la invasión del enemigo". La maestra habla en plural. Dice "patria", "tenemos", aunque en rigor su patria es Cuba, y la de los alumnos que forma como portavoces de los consejos comunales, la organización popular creada por Hugo Chávez, es Venezuela. Nadie alza la mano para preguntarle: “Compañera, ¿defender mi patria o la suya?”. Se sobreentiende que los gobiernos de La Habana y Caracas son en la práctica uno solo y que la “patria” es sólo una.

En esta “nación”, surgida del vínculo político que mantienen Chávez y Castro, cada uno aporta lo mejor que tiene. Venezuela pone el petróleo, con envíos diarios de 100.000 barriles a La Habana. Y como forma de pago Cuba entrena a los venezolanos en lo que más sabe: educación, medicina, deporte.

Ya desde 1999, cuando fue oficial la ascensión de Chávez al poder, la inteligencia cubana comenzó a rondar a sus pares de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención de Venezuela (Disip), ahora rebautizada Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). “En esa época comenzaron a llegar cubanos ofreciendo asesoría, pero el director de la Disip de entonces no permitió su entrada. En 2003 sí lograron su objetivo e hicieron que cambiara toda la concepción de inteligencia y contrainteligencia que hasta el momento se venía manejando”, cuenta un ex oficial que participó junto a Chávez en el fallido golpe de Estado de 1992 y que en 1999 formaba parte de la Disip.

Es a lo que se refería el general Antonio Rivero, ex director de Protección Civil, cuando el 21 de abril de 2010 denunció la presencia de militares cubanos en los servicios de inteligencia y en el mismo centro de la Fuerza Armada Nacional. El general señala que hay un equipo de militares cubanos que se encarga de impartir entrenamiento a los oficiales venezolanos en inteligencia militar, en custodia de armamento y hasta en construcción de fortificaciones militares.

“Es un grupo de militares expertos, de diferentes rangos. Sé que hay un general. Todos van de civil y no usan identificación. Los cubanos se cuidan para que mañana no se pueda probar que estuvieron aquí. Un general venezolano, delante de mí y de otras 40 personas más, presentó a un coronel cubano. Dijo que él iba a impartir instrucciones y señaló la confidencialidad de esa información. Este coronel se convirtió en un supervisor de las instrucciones que los cubanos imparten dentro de su asesoría”, indica Rivero.

Las ideas del comandante de la revolución cubana, Ramiro Valdés, también llegaron a Caracas, mucho antes de que él lo hiciera, el martes 2 de febrero de 2010, con la excusa de brindar asesoría para resolver la crisis eléctrica que atraviesa Venezuela.

En 2003 la empresa cubana Copextel, que presidía Ramiro Valdés, puso en marcha la red inalámbrica nacional para servicios de voz, datos y video del Centro Nacional de Tecnologías de la Información de Venezuela (CNTI) e instaló todo el sistema del canal estatal ViVe TV, que salió al aire en noviembre del mismo año.

A partir de 2005, la compañía Albet Ingeniería y Sistemas S. A. —vertiente comercial de la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana— comenzó a encargarse de los negocios tecnológicos con Venezuela. Como ministro de Informática y Comunicaciones de Cuba, Ramiro Valdés ha firmado los contratos que le han otorgado a Albet la responsabilidad de operar el Servicio Autónomo de Identificación, Migración y Extranjería de Venezuela (Saime) y la plataforma del Servicio Autónomo de Registros y Notarías.

Luego, la tecnología cubana comenzó a permear la industria petrolera venezolana. En diciembre de 2008, el ministro del Poder Popular para la Energía y Petróleo y presidente de Petróleos de Venezuela S. A. (Pdvsa), Rafael Ramírez, y el titular de la Informática y las Comunicaciones de Cuba, Ramiro Valdés, suscribieron un acuerdo para fundar la empresa socialista Guardián del Alba. Esta se encargaría de “fabricar soluciones tecnológicas integrales, en las áreas de automatización, informática y telecomunicaciones, para alcanzar la plena soberanía tecnológica”. Según el diario cubano Granma, su creación “surgió como respuesta al paro petrolero [que tuvo efectos en Venezuela desde diciembre de 2002 hasta febrero de 2003], cuando los sistemas de control de Pdvsa fueron saboteados”. El 51% de las acciones de Guardián del Alba pertenece a Pdvsa, y el 49% restante, a la compañía Albet.

A pesar de toda esta trayectoria, el nombre de Ramiro Valdés no fue invocado en voz alta en Venezuela hasta febrero de 2010, y la oposición venezolana estalló en una dura crítica contra la injerencia cubana. De cualquier modo, para la fecha ya había transcurrido mucho tiempo desde que Valdés y compatriotas comenzaron a manejar los hilos de la fibra óptica y el poder de la información que circula en Venezuela.

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