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A cinco meses

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Ya sólo faltan cinco meses para que arranque el Mundial Sub-20, un evento que pondrá el nombre de Colombia en boca de muchos aficionados al fútbol.

Al país lo juzgarán internacionalmente por la manera en que se hagan las cosas. Es un severo examen, ante periodistas y aficionados venidos de todas partes del mundo. Los estadios van ahí, lentamente, con sobrecostos desmesurados en algunos, con los habituales “contraticos” nauseabundos en otros, con las ya tradicionales demoras que generan incomodidad y dudas sobre la idoneidad de la ingeniería nacional. Lento, pero ahí van, en ese rubro se cumplirá. En lo otro, en lo fundamental, no se sabe nada porque este torneo parece depender única y exclusivamente de lo que informe a la gente el presidente de la Federación y él es silencioso, impenetrable, irreconocible, distante, se comporta como si fuera un autista. Bedoya ha decidido que el Mundial es suyo, de nadie más, que sólo él puede generar noticias, que sólo él conoce cómo marcha el torneo y cómo van las cosas. Ni siquiera a sus pares de la Federación se les informa sobre la marcha. No se entiende la posición del presidente de la Federación y menos aún se acepta que haya convertido el Mundial en una labor unipersonal en la que los medios no cuentan, el Estado es sólo un arrimado para poner billete y nada se mueve sin su consentimiento. Bedoya le copió al expresidente Uribe ese estilito de “faraón” que tiene el país o el torneo en su bolsillo y no lo presta a nadie. Como si mandar no fuera una tarea gerencial y no una cuestión personal. Hace un mes que el presidente Santos nombró a Fernando Panesso como interventor del Gobierno en el Mundial. Este es el momento en que no se ha oído al enlace -así lo presentaron- hacer un balance de las actividades. Será que de entrada el lacónico, adusto y poco comunicativo Bedoya lo silenció y le puso claro que el único autorizado para hablar era él. Si no es así, que Panesso cuente cómo va el torneo, qué se ha hecho en comunicaciones, cómo va el torneo en materia administrativa, cúanto se ha hecho en hotelería y turismo, cuáles son las canchas de entrenamiento, dónde se van a alojar las delegaciones. Cuándo arrancará la campaña promocional para que el pueblo se interese. No hay una cuña, un aviso o un mensaje promocional al aire y faltan sólo cinco meses. Es impresentable e inaudito que el torneo se haya vuelto un campeonatico de bolsillo de Bedoya. Suéltelo, el torneo no es suyo, es de Colombia y la gente quiere saber cómo va. Es que ese silencio resulta hasta sospechoso.

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