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Una de las primeras recomendaciones que el primer ministro británico, el conservador David Cameron, y su viceministro, Nick Clegg, les hicieron a sus 23 ministros al formar su gobierno de coalición fue “austeridad”. Incluso les redujeron los salarios, en un esfuerzo por demostrar a los británicos su compromiso de luchar contra el déficit público.
La medida, según el periódico Sunday Telegraph, fue justo teniendo en cuenta que 18 de los 23 ministros de Cameron son millonarios. La publicación señala que el primer ministro es uno de los ricos más modestos, pues su fortuna llega sólo a los US$4,9 millones, cifra que lo ubica en el sexto lugar de millonarios en el gobierno. El más rico de todos es el responsable de la cartera de Transportes, Philip Hammond, con una fortuna personal de US$10,2 millones, seguido de la ministra del Medio Ambiente y Asuntos Rurales, Caroline Spelman, con US$9 millones.
Al ministro de Finanzas, George Osborne, se le calcula una fortuna de US$6,6 millones, mientras que la del titular de Cultura, Jeremy Hunt, es de US$6,4 millones. Entre los millonarios también figuran el ministro de Desarrollo Internacional, Andrew Mitchell, el de Energía, Chris Huhne, el de Justicia, Ken Clarke, y el titular de Asuntos Exteriores, William Hague.