Publicidad

“Las víctimas como columna vertebral del proceso de paz”

Andreas Forer
25 de febrero de 2011 – 10:37 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

¿Usted lo entiende? supongo que sí. Los políticos y otras instituciones no se cansan de destacar, que en el proceso de paz colombiano, que se basa, entre otros instrumentos, en la Ley de Justicia y Paz, el papel más importante lo tienen las victimas, pues ellos creen que las personas afectadas directa o indirectamente por el conflicto deben ser el centro de todos los eventos.

Por supuesto tienen toda la razón y con esta creencia interpretan correctamente la teoría de la justicia transicional. Sin embargo, los cuestionamientos surgen en torno a la aplicación práctica del cumplimiento de los derechos de las víctimas a la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición; pues si bien esta consigna es parte de los instrumentos jurídicos que sobre el proceso de paz se han elaborado últimamente en Colombia, no es cierto que se haya materializado.

Un claro ejemplo de esto son: la Ley de Justicia y Paz y la reciente ley sobre desmovilizados (Ley 1424 de 2010), en las cuales está plasmado un discurso sobre el derecho de las víctimas, que en el caso de la primera probablemente no se ha hecho realidad en 5 años de ejecución y en la segunda, aunque apenas empieza a regir, se vislumbran obstáculos en esta materia.

Por esa razón es pertinente preguntarse o preguntarle a los involucrados en el proceso, asuntos como: ¿En los últimos cinco años, han logrado llevar a las víctimas realmente al corazón del proceso?, cosa que a mi juicio es muy difícil de afirmar. ¿Hay datos empíricos sobre esta realidad?, ¿Sabemos que las víctimas se sienten mejor ahora y que son más felices que a principios del proceso de Justicia y Paz? O ¿Podría ser que sea bastante el hecho de que estén registradas en numerosas bases de datos como Victimas? Entonces, ¿podemos estar seguros de que se ha elegido el camino correcto y que las víctimas son en realidad el corazón del proceso de paz?

Según una encuesta llamada «Qué Quieren las Víctimas» en el año 2008, las víctimas, estaban ubicadas principalmente en las zonas rurales y eran en su mayoría mujeres solteras con un ingreso promedio de 360.000 pesos por mes. Por lo que en primer lugar,  afirmaban querer compensaciones económicas por las injusticias sufridas y en segundo, saber la verdad –con excepción del delito de desaparición forzada, en el que el componente de la verdad estaba antes del de la reparación-. Adicionalmente, y por lo menos hasta 2008 y por la razón que sea, la mayoría estaban de acuerdo con el componente de justicia en el Proceso de Justicia y Paz, es decir, con una pena de prisión de 5 a 8 años, incluso para los peores crímenes.

De 2008 a hoy, mucho ha sucedido. Ha habido pocas condenas, y compensaciones, las últimas dadas no en el margen del proceso penal de Justicia y Paz, sino en el marco de la vía administrativa del Decreto 1290, que fue vigente entre  abril de 2008 y abril de 2010 y del que aún hoy en día, cientos de miles de víctimas van a obtener reparación.

Pero, ¿las víctimas se sienten recompensadas con el recibo de dinero? Se dice que hay también víctimas que no han sido reconocidas como tales bajo del Decreto 1290 ¿Cómo les afecta esto?

Después de años de debate, en corto plazo se va a adoptar la Ley de Victimas, la cual busca establecer un conjunto de medidas judiciales, administrativas, económicas y sociales en beneficio de las víctimas, que permita la realización de sus derechos a la verdad, justicia y reparación en el marco de la justicia transicional.

De otro lado, en dicha Ley también se reconoce por primera vez como víctimas, las que han sufrido violencia por parte del Estado, un hecho que constituye un gran paso hacia adelante en la dirección de una clara y consecuente política de la reparación a las víctimas.

Sin embargo, las victimas no deben estar remitidas sólo a las reparaciones o a las pocas condenas. Lo realmente importante es que los derechos de participación de ellos serán fortalecidos y que sean involucradas y, cuando sea posible, consultadas para cualquier alteración o modificación significativa del proceso. Ellas sufrieron durante décadas la ausencia del Estado, razón por la cual su participación activa en el proceso de paz, que no ha tenido lugar hasta ahora, es fundamental para la comprensión de las complicadas instancias que lo componen.

Las cuestiones planteadas se pueden resolver sólo a través de estudios empíricos, realizados regularmente. También debe ser cuestionada en este contexto, la palabra “víctima”. Cuyo significado es algo pasivo, al referirse a alguien a quien ha sucedido algo y que espera la respuesta del Estado, cosa que no debería ser así, pues si realmente queremos lograr que los sobrevivientes del conflicto sean la columna vertebral del proceso de paz, debemos hablar menos de ellos, no utilizarlos como justificación y en cambio poner todos los esfuerzos para lograr su participación activa.

Así mismo, todas las instituciones deben intentar no perderse en detalles y  tomar decisiones rápida y transparentemente, ya sea en el sector administrativo, legislativo o judicial. De lo contrario, la frase » Victimas como columna vertebral del proceso» va a convertirse en una trivialidad que no ayudará a nadie.

En Twitter: @andreasforer

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido