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Desde un retiro del ciclismo hasta posibles declaraciones en contra de la Unión Ciclística Internacional (UCI) son las opciones que se han mencionado en medios de comunicación y redes sociales. Sin embargo, dejando de lado los rumores, el caso de Nairo Quintana revive otras situaciones en las que ciclistas colombianos han tenido que abandonar sus carreras por sanciones impuestas por el ente rector.
Recordemos rápidamente el caso de Nairo Quintana: el pedalista de 32 años fue descalificado del Tour de Francia 2022 luego de haberse encontrado tramadol en su cuerpo, un opiáceo de síntesis que estuvo mucho tiempo bajo vigilancia de la Agencia Mundial Antidopaje, sin figurar en su lista de productos prohibidos, lo que hacía que las federaciones deportivas no lo incluyeran en su reglamento antidopaje. La UCI, constatando el uso particularmente extendido de este producto en el ciclismo, lo había prohibido a comienzos de 2019 a través de su reglamento médico.
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Luego del fallo del TAS, tribunal al que acudió Nairo Quintana para buscar una apelación por el fallo de la UCI y de los directivos del Tour, la UCI aplaudió la decisión ofrecida por el TAS, estimando que refuerza “la validez de la prohibición del tramadol para proteger la salud y la seguridad de los corredores”.
Por esta razón, Quintana salió del Arkea-Samsic y no habría encontrado equipo en Europa, razón por la que estaría dudando de continuar su carrera.
Aunque el caso de Nairo Quintana no es de dopaje, sí ha habido otros sucesos que han marcado una mala relación entre la UCI y el ciclismo colombiano por esta razón. Y es que el tema tendría mucha tela por cortar, pues el país el año pasado figuraba con el mayor número pedalistas sancionados por dopaje, pues un total de 32 se registraron en 2022, siete de ellos en solo ese año.
El caso de Fabián Puerta
El ciclista en pista colombiano Fabián Puerta, campeón mundial de keirin en 2018, fue suspendido cuatro años después por su control positivo por un esteroide anabolizante, anunció este miércoles la Unión Ciclista Internacional (UCI).
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El tribunal antidopaje de la instancia sancionó al corredor de 29 años por “la presencia de boldenona”, un producto prohibido por sus efectos estimulantes en el crecimiento de la masa muscular, y que, dicho sea de paso, también representó en su momento un problema para Robert Farah, tenista colombiano, por esta misma sustancia que se encuentra en las carnes.
En los Juegos Suramericanos 2022, luego de cuatro años de sanción, Fabián Puerta pudo retomar las competencias tras tiempos difíciles, y lo hizo ganando una medalla de plata que reinvidicó no solo su nombre, sino también su pasión por el ciclismo.
El caso de Járlinson Pantano
El Tribunal Antidopaje de la UCI sancionó en abril de 2019 a Járlinson Pantano, quien estaba en ese entonces en el Trek-Segafredo, por la presencia de eritropoyetina (EPO) en su cuerpo. “El tribunal declaró al corredor culpable de una violación de las normas antidopaje (presencia de eritropoyetina recombinante) e impuso un período de cuatro años de inelegibilidad”, publicó la UCI.
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En una entrevista para El Espectador, el mismo Pantano aseguró que era una persona inocente, y se preguntó: ¿valdrá la pena gastarme mi patrimonio familiar para que en dos años me absuelvan? Y no me van a pagar lo mismo y el Trek no me va a volver a recibir. A mí no me interesa si la gente habla bien o mal de mí. El que me quiera creer, muchísimas gracias, le agradezco de corazón. Y el que no, pues también gracias, porque sé que eran los que me pedían la foto cuando ganaba.
El caso de María Luisa Calle
María Luisa Calle, a quien la Unión Ciclística Internacional (UCI) le ratificó en 2016 la suspensión de cuatro años que le había impuesto por dopaje en los Juegos Panamericanos de Toronto, Canadá, tras encontrar en su cuerpo la sustancia GHRP-2, aceptó haber violado el reglamento antidopaje y asumió la sanción y sus consecuencias en una carta que le envió a la rectora del ciclismo el pasado 3 de marzo.
En una entrevista a El Colombiano en 2016 aseguró que le tocó “firmar la carta aceptando la sanción para que no se fuera a otra instancia, ya que me cobraban 7.500 francos suizos y no los tengo”.
La pedalista nacional aseguró que se sintió abandonada y que nadie la apoyó cuando más lo necesitaba. “Nadie acá sabe de esa sustancia, y el Comité Olímpico Colombiano y Coldeportes nunca me ayudaron, ni para un tiquete nacional para hacerme unos exámenes”.
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