Perdió Cartagena

07 de mayo de 2018 – 11:45 p. m.
Antes de posesionarse, el nuevo alcalde entra con su legitimidad en duda. ¿Cómo puede Cartagena prosperar con una situación así? / Foto: Pedro Mendoza - Especial para El Espectador
Antes de posesionarse, el nuevo alcalde entra con su legitimidad en duda. ¿Cómo puede Cartagena prosperar con una situación así? / Foto: Pedro Mendoza – Especial para El Espectador

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Cartagena seguirá sumida en la crisis política. Pese a haber elegido a su noveno alcalde en siete años, los problemas que acechan a la Heroica no prometen desaparecer. En medio de la apatía abrumadora de los votantes cartageneros, el nuevo mandatario, Antonio Quinto Guerra, del Partido Conservador, llega con su nombramiento cuestionado por la Procuraduría y con cuestionados apoyos por parte de políticos condenados.

La Procuraduría lo advirtió una y otra y otra vez: Quinto Guerra estaba inhabilitado para ocupar el cargo. Según el Ministerio Público, dado que el alcalde electo ejecutó contratos con el Ministerio de Vivienda y la Gobernación de Bolívar menos de 12 meses antes de su inscripción, no podía participar en la contienda. Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral, en una extraña decisión, argumentó que no había pruebas para esta afirmación y permitió que apareciera en el tarjetón.

Entonces, como si la institucionalidad de Cartagena no estuviera ya lo suficientemente golpeada, ocurrió un hecho caricaturesco: tan pronto se supo que Quinto Guerra había ganado la elección atípica, la Procuraduría anunció que demandaría su nombramiento ante el Consejo de Estado.

Antes de posesionarse, entonces, el nuevo alcalde entra con su legitimidad en duda. Aunque el Consejo de Estado puede tardarse mucho tiempo en resolver la solicitud de la Procuraduría, también podría decretar la remoción cautelar del cargo mientras falla de fondo. ¿Cómo puede Cartagena prosperar con una situación así?

Son preocupantes, además, las denuncias que hizo La Silla Vacía durante el cubrimiento de las elecciones. En síntesis, parece que la enorme abstención (del 77,5 %) se debió, no en menor medida, a que las maquinarias no pudieron activarse por la extrema vigilancia de los entes de control. En otras palabras, mucha gente no salió a votar porque no hubo suficientes incentivos perversos.

Es entendible, no obstante, que haya otro buen porcentaje de cartageneros que no participaron. El candidato ganador, aunque él lo niega y en Blu Radio dijo que los medios lo estamos persiguiendo, contaba con el sonado apoyo de varios políticos condenados, entre otros motivos, por lazos con paramilitares y corrupción. Que la victoria de Quinto Guerra haya sido leída por los expertos como un triunfo de las castas de siempre explica la desazón y el desinterés de los votantes. Mientras sigan mandando los de siempre, ¿cómo esperamos que cambien las cosas?

Los retos del nuevo mandatario no son menores y, en particular, son llamativos los contratos que deberá asignar en temas de basuras y alumbrado público, por cerca de un billón de pesos. Un reto de la administración de Quinto Guerra será la transparencia, para que todos los críticos, los entes de control y la ciudadanía no puedan dudar de hacia dónde se están llevando los recursos.

Tristemente, una elección que debería ser el primer paso hacia la recuperación de Cartagena deja al país entero en vilo y pendiente de lo que ocurra. Perdió la Heroica.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a yosoyespectador@gmail.com.

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