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Declaraciones de los nuevos funcionarios y el impulso de las redes sociales reabrieron ayer el debate sobre el grafiti en Bogotá, una discusión a la que se suman las modificaciones que establece un decreto sobre el tema que el 15 de diciembre pasado firmó Gustavo Petro.
En redes sociales se desató una discusión luego de que comenzara a circular una foto que mostraba que los grafitis del corredor de la calle 26 entre la avenida Caracas y la carrera 3ª estaban siendo tapados con una capa de pintura azul. Hubo quienes se lanzaron a afirmar que la nueva alcaldía había comenzado a eliminar las expresiones artísticas en Bogotá, sobre todo después de que el nuevo mandatario, Enrique Peñalosa, declarara que cierto tipo de grafitis creaban un ambiente de inseguridad.
Sin embargo, Daniel Mejía, subsecretario de Seguridad, salió al paso y aclaró que se había generado desinformación, pues él mismo se puso en contacto con un grafitero del colectivo Lesivo, que le aclaró que el corredor hacía parte de un contrato de Idartes, la fundación Daya y su grupo de artistas para hacer un nuevo mural que se entregará el 15 de enero.
Más allá de este hecho puntual, el funcionario aseguró que la actual administración promoverá y respetará las expresiones de grafiti artístico en zonas autorizadas, establecidas en dos decretos.
Miguel Uribe, secretario de Gobierno, agregó que se respetarán los procesos de la anterior administración y se reconocerá el trabajo adelantado, pero advirtió que “una cosa es el grafiti hecho y elaborado en una zona autorizada, y otra bien diferente es el rayón, los actos vandálicos, que especialmente acaban con la infraestructura pública o los bienes de patrimonio cultural. En ese orden de ideas, vamos a actuar”.
Son declaraciones que inevitablemente reabren el debate, si se tiene en cuenta que ese fue un aspecto que tomó relevancia durante la administración de Gustavo Petro por medio de la apertura de espacios de concertación con los artistas urbanos para regular esa práctica artística en Bogotá.
Con apoyo de sus secretarías de Gobierno y Ambiente, Petro se encargó de regular el tema, incluso poco antes de irse. En el decreto 529 del 15 de diciembre estableció, por ejemplo, que quedaba prohibido pintar las estructuras de los puentes peatonales y vehiculares, incluyendo columnas, vigas, etc. Además determinó que debe crearse un comité para la práctica responsable del grafiti, que contempla la presencia de varias entidades distritales y la representación de los artistas.
Piden continuidad
Hay artistas urbanos preocupados con los recientes mensajes. Para ellos, si se quiere respetar lo que se ha logrado en cuanto al reconocimiento del grafiti como una identidad artística de la capital, el discurso que sugiere tomar nuevas medidas para regular el arte urbano es inconveniente.
Según Juan Pablo Domínguez, miembro del colectivo 571 Distrito Capital, que ha hecho intervenciones en corredores de la ciudad como la calle 100 con autopista Norte y la calle 39 con avenida Caracas, es importante que se les dé continuidad a los procesos de la administración Petro, pues los espacios abiertos permitieron que el arte urbano se posicionara en la ciudad. “Hacer un grafiti en comunidad se volvió un punto de encuentro, en el que desde niños hasta ancianos entendían esto como la expresión artística de nuestras visiones de diferentes temas”, explica. “Gracias a eso, grandes artistas que están en lugares como Nueva York volvieron a pintar en Bogotá”.
Rafael, estudiante de último semestre de filosofía y artista visual que interviene diferentes sectores con el nombre de Antrax, dice que es muy difícil entrar en el debate de lo que es estético y lo que no, ya que son visiones muy subjetivas. Por eso se hace necesaria la concertación, que en una escena que congrega tantos colectivos representa un gran reto para el Distrito.
Los artistas consideran incorrecto que el discurso de los funcionarios relacione el grafiti con el vandalismo y la inseguridad, pues, dicen, esto puede hacer que se retroceda a la estigmatización que apenas ahora se está eliminando. “Si ese discurso absurdo sigue, habrá un retroceso con respecto al diálogo que se dio tres años atrás y no es conveniente que el alcalde desconozca ese trabajo”, anota Antrax.
Por eso piden que, al tomar decisiones, los funcionarios se asesoren de personas conocedoras de este tema, pues en la administración no hay un solo representante de los artistas urbanos.