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Toma de Europa con gas

Luis E. Giusti L.
13 de febrero de 2011 – 10:00 p. m.

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Lo más probable es que la invasión de gas de Rusia al mercado europeo continúe creciendo.

A principios de 2006, en pleno invierno en el hemisferio norte, la empresa rusa Gazprom provocó gran furor en Europa cuando Ucrania rehusó aceptar un incremento en los precios del gas de 65 a 230/1.000 pies cúbicos, o sea un aumento de 250%, medida tomada por Gazprom para emparejar los precios con los que pagan los países de Europa occidental. Pero el suministro a Ucrania, cuya demanda es minúscula dentro del sistema de la empresa vendedora, no era la causa del furor. La tensión se debía a que el corte del suministro de gas a Ucrania también implicaba un doloroso déficit en Europa en medio del invierno. El tema del gas a Ucrania actuó como la trompeta que anunciaba una especie de nuevo poder soberano del “imperio ruso” con renovada hegemonía, esta vez apoyada por gas y petróleo. Gazprom es una empresa que nació del antiguo Ministerio de Gas soviético y aunque ya era muy grande al nacer, después de 2005, a raíz del desmantelamiento de Yukos y Sibneft y la incorporación a Gazprom de muchos de sus activos, se hizo más grande y extendió sus actividades a petróleo, además de su tradicional negocio de gas. Aunque es reconocida como muy ineficaz, es la empresa que posee las mayores reservas de gas natural en el mundo, con 1.172 billones métricos de pies cúbicos (TCf), volumen que representa 60 años de producción a los niveles actuales de consumo (a manera de referencia, Colombia tiene reservas probadas de gas de 4 TCf). Ineficaz o no, su desempeño ha sido imponente, con una producción de 19,5 TCf/año, igual a la producción total de gas de Estados Unidos. También vale la pena apuntar que Gazprom produce 870 mil barriles por día de petróleo y condensados. Pero tal vez lo más importante es que la empresa tiene el monopolio del transporte, la distribución y la venta del gas de Rusia y sus actividades representan un 10% del PIB de Rusia. Las ambiciones de Gazprom van en aumento. El resonante discurso de su presidente, Alexei Miller, habla de la inmensidad de sus reservas, de un crecimiento sostenido y de una empresa global a la par de las grandes multinacionales. Después del colapso de la Unión Soviética y en medio de calamidades económicas, Vladimir Putin, quien para entonces era presidente, redefinió la posición de Rusia en el mundo con base en sus gigantes recursos de petróleo y gas. Lo que no lograron 50 años de armas nucleares y guerra fría, lo está logrando la posición internacional de Rusia en la red global de hidrocarburos. Aunque Europa occidental en su condición de comprador de gas ruso se ha visto forzada a “pedir calma”, el mapa del sistema es un monumento al conflicto. El petróleo y el gas van de Rusia hacia Europa por tanqueros vía el mar Negro hacia el inmenso terminal de Novorossiysk, o por tuberías a través de Bielorrusia y Ucrania. Además, se adelantan planes para un sistema de tuberías subacuáticas en el Báltico. Esas rutas le dan a Rusia casi un monopolio en el tránsito y destino de los hidrocarburos. Hoy, 25 países de Europa dependen en un 75% de este país para cubrir sus necesidades de petróleo y gas. En esa estructura, Georgia se constituyó en un vecino indeseable. El evento más importante fue la construcción del oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan, cuya construcción se inició en 2002, cuando Rusia era políticamente más débil. Se trata de un sistema de tuberías de 1.776 kilómetros que conecta el Caspio, de inmensa riqueza petrolera, con Europa del sur. Se origina en Azerbaiján y va hasta el puerto de Ceyhan en Turquía, pasando por territorio de Georgia. El sistema, que fue promovido por petroleras occidentales y bancos a un costo de 3.200 millones de euros, comenzó operaciones en 2006. Además, recientemente se anunció la construcción de otro sistema para unir Azerbaiján y Turquía, vía Georgia, lo cual rompería el monopolio de Gazprom. La represalia fue una escalada de grandes aumentos mensuales de precios a los países de Europa oriental, Ucrania, Bielorrusia y Armenia, los cuales capitularon. Georgia trató de resistir y el asunto terminó en una guerra. La debilidad de los esfuerzos de Europa para sacudirse el grillete del “imperialismo” del gas ruso ha llevado a que la Unión Europea respalde, con apoyo de Estados Unidos, “La Gran Esperanza Tubular”, para diversificar las fuentes de suministro y reducir la dependencia de Rusia. Se trata del proyecto “Nabucco”, concebido para llevar gas de Asia central hacia Europa sin pasar por Rusia. Pero existen grandes obstáculos, entre ellos la adicción europea al gas ruso, por su confiable suministro, además de las dudas acerca de si Turkmenistán, el gigante gasífero de donde provendría el gas, se comprometerá con el proyecto o decidirá suministrarle a China.

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