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HACE UN PAR DE DÍAS EL MINISTRO ROdrigo Rivera demandó mayor consideración por el general Oscar Naranjo. Criticó que algunos sectores políticos le estuvieran dando tanto “palo” por cuenta de los episodios de violencia que se han registrado en las últimas semanas.
Le asiste la razón al ministro de defensa. Resulta fácil aclamar defenestraciones cuando los violentos se entregan en cuerpo y alma al terrorismo. En momentos difíciles hay que confiar plenamente en la capacidad de quienes tienen la preparación para enfrentar los desafíos que plantean los ilegales. El general Naranjo ha sido un gran oficial de la policía. Su carrera está colmada de éxitos. Gracias a él, los colombianos tenemos un efectivo servicio de inteligencia policial que ha permitido golpear duramente a la delincuencia. Se equivocan quienes creen que solucionaremos los problemas de orden público echando a la calle a los policías y militares que llevan toda su vida combatiendo a los criminales. Aquello no significa que la sociedad no pueda exigir estrategias y resultados por parte de ellos. No viene al caso hacer un listado de los logros de Oscar Naranjo en la policía. Son muchos los delincuentes que ha capturado o que ha dado de baja. Se cuentan por docenas las estructuras criminales desmanteladas bajo su batuta. De igual manera, sería muy delicado que el gobierno, que lleva solo 6 meses, tome la decisión de hacer cambios en la cúpula de las fuerzas militares o de la policía. Estamos de acuerdo con quienes dicen que fue una equivocación garrafal la designación de un almirante en la comandancia de unas fuerzas militares integrada fundamentalmente por un ejército del que muy poco conocen los marinos. Pero la decisión ya está tomada y es mejor dejar las cosas de ese tamaño, por lo menos hasta agosto. Ahora bien, la cabeza del general Naranjo viene siendo pedida desde hace mucho tiempo por los voceros de quienes han padecido su implacabilidad policial. Está el caso del portal terrorista de las Farc –ANNCOL-. Por ejemplo, esta semana esa página publicó una nota en la que dicen que la policía nacional es una “guarida de hampónes (sic) empezando por el narco traficante director Coca Naranjo. Ficha de la CIA y alfil de Alvaraco. Lindo el estilo e impecable la ortografía de esos asesinos que viven plácidamente protegidos por el gobierno cómplice de Suecia, país que ha convertido a su territorio en una inmunda guarida de terroristas. Colombia no puede entregar la cabeza de uno de los mejores policías que ha tenido en toda su historia, para que una cuadrilla de terroristas se dé el lujo de presentar el hecho como una victoria suya. Pasamos por un difícil momento en materia de seguridad, eso es innegable. Volvimos a registrar voladuras de oleoductos, emboscadas, atentados, secuestros y extorsiones. Pero aquello no puede conducirnos al paroxismo ni mucho menos llevarnos al desespero. Nuestros soldados y policías ya han demostrado de lo que son capaces de hacer. Tenemos una fuerza pública entrenada para asestarle duros golpes a la delincuencia. Eso lo sabe el presidente Santos, razón por la que esperamos que sea capaz de dirigir las tropas con la misma firmeza que durante 8 años le vimos al presidente Álvaro Uribe. Entonces, no podemos dejarnos seducir por aquellos que, sin saber por qué o con qué oscuro interés, andan torpedeando de manera cobarde la carrera del general Naranjo quien, repito, es la persona más capacitada para liderar la ofensiva contra las bandas de criminales que están desafiando a la seguridad democrática.