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Oites Ivancito —le dijo Tola al presidente Duque cuando apareció en la cocina buscando el desayuno-. ¿Vos fue que te embobates o qué? ¿Por qué le hicites esas ojeciones tan sorombáticas a la JEP?
Ay, tías —dijo Iván con desaliento mientras se embutía una carimañola con suero costeño—. Ustedes no se alcanzan a imaginar lo que es tener encima ese sirirí…Mejor dicho, no he renunciao porque my god is very big.
Es que el discurso que Maruja y yo te ayudamos a escribir era muy distinto, Ivancho: decías que así no te gustaran ciertas cosas de esa ley, tu anhelo era la unión de los colombianos.
Eso le dije yo al que sabemos —dijo Iván al tiempo que se zampaba una arepa redonda con ogao y queso por dentro—, pero el que sabemos se quitó la correa y me dijo: ¡Usté no se manda solo, cagón!
Entonces yo le dije —siguió Ivancho mientras daba cuenta de otro pandequeso—: pero apá, yo ojeto esos puntos que ya están requete resueltos, propongo otros que me aprueba el Congreso a punta de lechona, y enseguida la Corte los tacha…Y vuelve y juega.
¿Y qué te dijo el que sabemos? —preguntó Tola—. Me dijo que dejara de ser regalao y me mostró la correa por el lao de la chapa —dijo Ivancito mientras jalaba del perol otra yuca sudada.
Eso sería un choque de trenes, Virgen Santa —opiné—. Eso mismo le dije yo: apá, si ojetamos, lo único que conseguimos es armar un pantanero. Y el que sabemos me contestó: Precisamente, ponemos tema de aquí a las votaciones de octubre.
Te dejó callao, Iván —dijo Tola—. Ese sirirí se las coge en el aire, que berriondo. Oigan —metí la cucharada—, hablando del que sabemos, ¿cierto que se está volviendo muy uribista?
Puuu…pero no más que Paloma Falencia —dijo Tola—. ¿Vieron la vaciada que le pegó a Pablo Catatumba, que hasta le gritó narcoterrorista? Muy mal hecho, porque lo debe tratar de acorde a su investidura: “honorable bandido”.
Ole Iván —dije yo—, ¿es cierto que Catatumba está cumpliendo de pena alternativa compartir oficina con Paloma? Sí tía —dijo Ivancito sorbiendo el cacao—, y lo tiene muy merecido.
Mejor cambiemos de tema —dijo Iván sirviendo más migas—. Tías, ¿supieron pues que Uribito va sacar un libro sobre su calvario? El prólogo se lo va escribir Don Berna y el epílogo Simón Trinidá.
Vea, quién iba a pensar que un muchacho de las virtudes de Uribito terminara convertido en escritor, que pesar… Eso demuestra que la cárcel no regenera ni cinco -dije yo arrebatándole a Ivancho otro envuelto de maíz.
Tías, ustedes que se las saben todas, ¿en qué paró el caso del fiscal de la JEP recibiendo dólares? Pues los billetes resultaron falsos, y se los pillaron porque decían “In Uribe we trust”.
Y qué me cuentan del general Rito Alejo, ¿verdá que anda regao despotricando de Uribe? Pues sepa y entienda Iván que songo sorongo Rito Alejo se nos puede volver el Guaidó colombiano.
En esas dentró Darío Acevedo, el que está reescribiendo la historia de Colombia, y nos mostró el capítulo del arte: Marta Traba fue la primera crítica de marihuana…
Tola y yo nos tuvimos que ir porque teníamos una cita con Peñalosa pa condecoralo con la Orden del Hacha.
Grafitis: Los hermanos Rodríguez Orejuela le mandaron preguntar al alcalde de Medellín con cuál dinamita tan buena lograron tumbar el edificio que ellos no pudieron.
Ñapa: ¿Todavía tenés puesta la Santa Ceniza o es el aire de Medellín?
Ñapita: Oites Tola, podrán criticale lo que sea al presidente Ivancito, pero obediente sí es…