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Perfil del ‘asesino de Monserrate’, según sus vecinos

Como un hombre problemático, grosero y posesivo, lo recuerdan algunos de los recicladores que convivían en los cerros orientales con él.

04 de diciembre de 2015 – 10:23 p. m.

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Una semana cumplen las tareas investigativas alrededor del escalofriante caso de Freddy Armando Valencia, el asesino serial que fue capturado el pasado sábado en inmediaciones del cerro Monserrate. Hasta ayer las autoridades habían encontrado nueve cadáveres y, al parecer, faltan siete más, según la propia declaración del homicida. Sobre cómo y en dónde contactaba a sus víctimas, cómo las asesinaba y hasta la frialdad con que ha confesado sus crímenes, las autoridades tienen claridad. Sin embargo, el reto es identificar a las mujeres que Valencia asesinó.

Y están buscando a todos los que lo conocieron o que puedan dar información de sus movimientos como, por ejemplo, sus vecinos. Valencia vivía en el sector conocido como el Mirador de la Paz, en inmediaciones del cerro Monserrate. En esa colina también viven quince personas de tres familias, en las que hay niños menores de doce años. Todos conocían al “asesino de Monserrate”.

Jairo Díaz, un hombre de 61 años que vive en la zona hace 27, era, según su versión, uno de los recicladores que más lo conocían. “Lo conocía hace ocho años y parecía buena persona. La carita que tenía era de un ‘señorazo’. No pensé que fuera tremenda grosería”, dice al referirse a los últimos hechos, de los que se ha enterado gracias a la presencia de la Sijín todos los días cerca de su cambuche.

El veterano reciclador cuenta que nunca se imaginó que su amigo Freddy fuera un asesino, pues para ser habitante de la calle vestía y hablaba muy bien. “Yo soy el más viejo de aquí y era muy amigo de él. Hasta plata le prestaba y siempre me decía: ‘monito, en la buena’”, agrega. Según su relato, Valencia llegaba a su cambuche entre las 11:00 de la noche y 1:00 de la mañana. Algunos lo veían subir siempre por el mismo lado, con niñas muy bonitas. “Ellas se entregaban, porque les gusta la droguita”, dice Jairo, quien agrega que no identificó a ninguna de las mujeres, pero sabía que venían del Bronx. Agrega que una mala actitud de Valencia fue la que acabó con su amistad.

Amenazado de muerte

Muy cerca del cambuche de Díaz vive José Arturo, un paisa de 31 años que lleva diez viviendo en la zona. Resalta que, tal como el “monstruo de Monserrate”, él también lo tenía todo antes de convertirse en habitante de calle. José asegura que en los últimos meses vivía con miedo y creía que iba a ser víctima de Valencia, pues lo había amenazado de muerte. “Yo vendí un ‘cachivache’ y como a los tres días, él (Freddy Valencia) se dio cuenta y me dijo que yo por qué había vendido eso, que era de él. Me dijo: ‘no se meta en maricadas, si no quiere terminar enterrado como los otros que tengo ahí’”, relata.

El hombre también cuenta como hace cuatro años Valencia le habló de su primer crimen: “Él me contó que había matado a una muchacha y la había enterrado por aquí, pero yo no le creí”.

José recuerda a Valencia como un hombre problemático, prepotente y muy grosero, actitudes por las que decidió armar su cambuche unos metros más lejos, pues antes era su vecino, pero se alejó por varias peleas. El hombre cuenta que muchos sabían que no andaba en buenos pasos, pues días antes de su captura había gente persiguiéndolo para matarlo.

Avances

El general Humberto Guatibonza, director de la Policía Metropolitana de Bogotá, describió a Valencia como una persona consciente de lo que hace. “Manifestó que para llegar al punto de asesinar a las mujeres necesitaba una gran cantidad de marihuana, bazuco y alcohol”. El denominado “asesino de Monserrate” confesó que a su última víctima la asesinó en noviembre del año pasado y dijo que no volvió a llevar más mujeres a su cambuche, porque sabía que las iba a asesinar. Según el general Guatibonza, el hombre “no muestra ningún tipo de arrepentimiento ni culpabilidad”.

El general asegura que una de las confesiones que más lo han impresionado es que Valencia tenía relaciones sexuales con los cadáveres. De hecho, por estas confesiones, dentro del proceso penal, el juez determinó que se tiene que someter a examen psiquiátrico.

Un informe de la Fiscalía asegura que la primera víctima de este hombre fue una joven entre los 18 y 28 años que, según él, le gustaba robar y se le habría acercado en busca de ropa y vicio, a cambio de cinco minutos de sexo. Por su parte, Medicina Legal hizo una petición a todas las personas que crean que tienen un familiar en el Bronx en Bogotá, con el objetivo de que se acerquen a cualquier punto del instituto a donar sangre o cualquier material biológico que permita el cotejo de ADN. Ayer, forenses de la Policía retomaron las labores de búsqueda en horas de la mañana, que se extendieron hasta las 3:00 de la tarde sin encontrar ninguno de los otros cuerpos que Valencia dijo estaban enterrados en el lugar.

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