Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
A las 7:30 de la mañana de este viernes está programada la asamblea de accionistas de la EPS Capital Salud, cuyo socio mayoritario es el Distrito. El punto principal de discusión será la posibilidad de liquidarla. Así consta en el orden del día de la convocatoria a la reunión que hizo el gerente de la entidad, Alain Franchesco Jiménez Fadul, en un oficio que conoció El Espectador.
El otro accionista es la EPS Salud Total, que tiene el 49% de las acciones desde que la entidad prestadora de servicios de salud fue creada en 2010, durante la Alcaldía de Samuel Moreno.
Aldo Cadena, director del Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (IDRD), exsecretario de Salud y vocero de Capital Salud, le dijo a este diario que la opción de liquidarla fue una propuesta que Salud Total puso sobre la mesa en la asamblea pasada. Sin embargo, la administración considera que ante la crisis la opción debe ser capitalizar, es decir, meterle más plata para que cumpla con sus obligaciones.
En Salud Total se negaron a explicar las razones de la propuesta de liquidación argumentando que nada está definido y prefieren a esperar la reunión.
La crisis
Las dificultades financieras de esa EPS se han denunciado constantemente, aunque en las recientes semanas se han conocido datos que dan cuenta de una situación muy complicada. El 22 de octubre la Supersalud comenzó un proceso de vigilancia especial programado para un año, después de encontrar en esa entidad riesgos que ponían en peligro la atención de sus afiliados.
Determinó, por ejemplo, que la EPS “presenta un deterioro de sus indicadores financieros con respecto al promedio de entidades del régimen subsidiado”, “no cumple con las condiciones de solvencia”, y autoriza los giros a las IPS (hospitales y clínicas) “por debajo del porcentaje establecido en la normatividad vigente”. Tampoco realiza una gestión adecuada “para garantizar el acceso y oportunidad en la atención”, ni “cuenta con cobertura de red de prestación de servicios para la totalidad de su población”. El crecimiento de las quejas y reclamos entre enero y septiembre de este año fue de 82% con respecto a 2014, y la queja más frecuente ha sido por “falta de oportunidad para la atención, demoras en la autorización y restricción en el acceso por fallas en la afiliación”.
Luis Gonzalo Morales, quien será el secretario de Salud de Enrique Peñalosa, le dijo a este diario hace una semana que durante el empalme con la actual administración se encontraron con cifras alarmantes. El déficit de Capital Salud es de $330.000 millones. De estos, le adeuda a los hospitales $200.000 millones, lo que la convierte en la mayor deudora de la red pública. “La ley obliga a capitalizarla con el 10 % del faltante ($33.000 millones) que debe poner esta administración. El año siguiente deberá ser del 20 % ($66.000 millones) y habrá que seguir poniendo más dinero”, precisó. Las pérdidas mensuales son de $10.000 millones, añadió, y atribuyó esas dificultades a un modelo de contratación con los hospitales que es desacertado.
Cadena ve la capitalización como una posible salida a las penurias de ahora, pero prevé que las causas principales seguirán ahí, particularmente porque considera que la cantidad de dinero que el Gobierno Nacional le gira a la EPS por cada paciente es insuficiente. Técnicamente, eso se llama la Unidad por Capitación (UPC).
La nivelación de los planes obligatorios de salud de los regímenes contributivo y subsidiado implicaba que el Gobierno Nacional girara una UPC más alta para los afiliados a este último régimen, en el que opera Capital Salud. Sin embargo, según Cadena, la Nación se tardó en aumentar el monto de los giros por cada paciente; así, los usuarios tuvieron derecho a más servicios, pero por un tiempo (que no especificó) la EPS siguió recibiendo el mismo dinero de antes.
Eso ya se arregló, pero el funcionario dice que la Nación le quedó debiendo $122.000 millones a Capital Salud. Así y todo, cree que lo girado por UPC, así sea más, no alcanza.
Cuando eso pasa, agrega, “las EPS igual necesitan lograr equilibrio financiero, entonces les quitan servicios a la población, aplazando procedimientos como citas y entrega de medicamentos. Nosotros, con la Bogotá Humana, lo que hicimos fue quitar las barreras, incluso desde antes de la nivelación del POS, y eso aumenta el déficit. Por ejemplo, incrementamos los puntos de atención para la entrega de medicamentos”.
Por la radiografía que la Supersalud ha hecho de la EPS parece que esas medidas no impidieron el aumento de las quejas de los usuarios.
Morales, el futuro secretario de Salud, en la entrevista que le dio a este diario hace unos días, dijo que el problema es de gestión y que la EPS debería tener capacidad para operar con la UPC actual.
Independientemente de las causas, es claro que se contempla la posibilidad de acabar con la entidad, justo días después de que el secretario de Salud anunció que contemplaban la posibilidad de que esta EPS recibiera afiliados de Caprecom (que va para liquidación) y de Saludcoop (que será liquidada).
Así la decisión no se defina este viernes, probablemente queda como una opción que se tratará posteriormente, cuando Enrique Peñalosa sea alcalde. Se trata, para tener una idea de lo que está en juego, del futuro de la atención para 800.000 afiliados en Bogotá.