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El papa Benedicto XVI preside en la basílica de San Pedro del Vaticano la Pasión de Cristo, en el Viernes Santo, el único día del año que no se oficia misa.
Miles de personas, entre ellas el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, asisten en el templo vaticano al rito, que ha comenzado con unos minutos de recogimiento.
Tras la lectura de la Pasión de Cristo, el predicador de la Casa Pontificia, el franciscano Raniero Cantalamessa, pronunciará la homilía
La Liturgia del Viernes Santo es la única del año en la que no hay consagración, pero sí comunión.
Una cruz cubierta con una tela roja, colocada en el altar mayor de la Basílica de San Pedro, preside la solemne ceremonia.
Preparando el Vía Crucis
Dos haitianos y dos iraquíes portarán este Viernes Santo la Cruz durante el Vía Crucis que preside el Papa, de cuyas meditaciones se ha encargado el cardenal Camillo Ruini, que pide a los cristianos en las mismas que se despojen del "aparentar" y que sean "sinceros y transparentes".
Con la presencia de los haitianos e iraquíes, Benedicto XVI ha querido resaltar su cercanía y solidaridad con esas dos naciones, una azotada por el reciente terremoto que se ha cobrado varios centenares de miles de víctimas y la otra donde la violencia no cesa.
Éste será el quinto Vía Crucis que preside el Papa Ratzinger en la noche del Viernes Santo y que trae a la memoria las meditaciones que le encargó en 2005 el por entonces papa Juan Pablo II, de quien se cumple cinco años de su muerte.
Aún se recuerda la imagen de Juan Pablo II, inmóvil, en un sillón, siguiendo por televisión el Vía Crucis, el primero en sus casi 27 años al frente de la Iglesia católica que no pudo presidir y que, en su nombre, hizo el cardenal Ruini.
En aquellas meditaciones, el cardenal Ratzinger denunció "lo que tiene que sufrir Cristo por la suciedad que hay en su Iglesia", en la que "se abusa" -dijo- de su palabra.
Ahora, cinco años más tarde ha pedido a Ruini, de 79 años, el que fuera su cardenal vicario de Roma, las meditaciones de las catorce estaciones del Vía Crucis de esta noche, quien comentando la estación "Jesús es despojado de sus vestiduras" pide a los cristianos que se despojen de la pretensión de aparecer "mejor de lo que son, para tratar en cambio de ser sinceros y transparentes".
Ruini denuncia asimismo que el mal y el pecado habitan dentro de los hombres y que, con excesiva ignorancia, se finge "ignorar".
En la meditación sobre la estación "Jesús con la Cruz a cuestas" señala que, en la conciencia del hombre, existe una luz, la del bien, que guía sus acciones, pero que muchas veces esa luz "queda oscurecida por los resentimientos, por deseos inconfesables, por la perversión del corazón" y entonces el hombre es capaz de "las peores cosas, incluso de cosas increíbles".
En la estación "Jesús cae por primera vez", Ruini manifiesta que Cristo tras la flagelación y portando la cruz tuvo que sufrir tremendamente y que, aunque hoy día, el dolor físico se puede mitigar con técnicas, anestesia y otras terapias, "existe una masa gigantesca de sufrimientos físicos presentes en el mundo, debido a muchas causas naturales o dependientes del comportamiento humano.
Ruini señala en la estación "Jesús encuentra a María" que los Evangelios no hablan directamente del encuentro de Jesús con su Madre a lo largo del camino de la cruz, sino de la presencia de María al pie de la cruz y que allí María se convierte en Madre de todos los hombres.
Por eso -añade- los vínculos de afecto y confianza que unen a María con el pueblo cristiano es tan profundo y fuerte. "Por eso acudimos espontáneamente a ella sobre todo en las circunstancias más difíciles de la vida", agrega.
En la dedicada al "Cirineo ayuda a Jesús a llevar la Cruz", Ruini dice que sólo creyendo en la resurrección de Cristo se puede recorrer de manera sensata el camino de la cruz.
En la estación "La Verónica enjuga el rostro de Jesús", el cardenal señala que el gesto de esa mujer es para los hombres una provocación, una exhortación urgente, "es la petición, dulce pero imperiosa, de no volver la cabeza hacia otra parte, de mirar" a quienes sufren, "estén cerca o no".
" El Vía Crucis de esta noche no será baldío si nos lleva a realizar gestos concretos de amor y de solidaridad activa", afirma el cardenal, que exhorta a los cristianos al arrepentimiento y a la gratitud,
El Vía Crucis comenzará a primeras horas de la noche de este Viernes Santo en el Coliseo de Roma, el famoso anfiteatro Flavio, que recuerda los sufrimientos de los primeros cristianos.
Benedicto XVI lo presidirá desde la colina Palatina, que se encuentra frente al Coliseo. Decenas de miles de personas lo acompañarán con velas y antorchas.